Todas las madres consideran que sus hijos son los más bonitos, los más obedientes, los más inteligentes, los más aventajados y los más sobresalientes habitantes del planeta Tierra, y no es que estén cometiendo delito alguno al momento de expresarlo a vivas voces, puesto que así ellas lo consideran. El punto a destacar es que, en la mayoría de las ocasiones, ellas son poco realistas cuando expresan lo que sienten. Algo parecido ocurre con los dueños de inmuebles, sobre todo, si la propiedad a la cual se refieren es su vivienda principal.
A lo largo de mi carrera, como agente inmobiliario, he aprendido muchísimas cosas útiles que me han ayudado a desarrollarme en ella, mas el conocimiento que en realidad me ha permitido avanzar es saber acerca del apego, del orgullo y del íntimo regocijo que siente toda persona por poseer la casa en la cual vive. La residencia principal ofrece al humano una sensación de seguridad, de abrigo, de fortaleza inexpugnable que puede protegerle contra cualquier elemento adverso; pero eso no quiere decir que suvalor sea mayor al de otra propiedad que le iguale en condiciones y ubicación. Por desdicha los humanos siempre hemos considerado que aquello que nos pertenece supera en valor a todo elemento ajeno que se le pueda igualar y no nos pertenezca. Y no es que esté mal o esté bien el sentimiento egoísta que se experimenta, pues es inherente al ser humano; pero hay que saber diferenciar entre sentimiento y realidad.
El mercado de bienes raíces está cambiando drásticamente. Apenas comienza la etapa conocida como “mercado de vendedores”, y ya se aprecian los contratiempos ante los ajustes, luego de un largo período que favoreció marcadamente a los compradores de inmuebles.
Las consecuencias no se hacen esperar, pues no resulta humano adaptarse a pagar más por lo que se conseguía por menos.
Toda oferta de compra-venta de bienes raíces debe analizarse detenidamente antes de rechazarla, y no debe nadie sentirse ofendido ante cualquier propuesta qu llegue con precios por debajo del establecido. Sencillamente es asunto de tener sentido común ante la realidad y responder a ella. Si no está de acuerdo con el precio que le ofrecen por su propiedad o usted ha comprendido que la misma puede haber ganado valor en el mercado actual, simplemente hable con su agente de bienes raíces y solicítele un análisis de mercado de la misma, esa es la mejor manera de tener una idea generalizada del precio de un inmueble en particular; pero si quiere aproximarse aún más al valor real del inmueble en cuestión, solicite los servicios de un tasador profesional de propiedades inmobiliarias. Eso sí, tenga siempre en cuenta que tasar el valor de un inmueble es considerado un arte y no una ciencia exacta. En otras palabras, que el valor que arroje el estudio será siempre un estimado y no una conclusión final e indiscutible. Sea realista al fijar el precio de su propiedad antes de lanzarla al mercado, eso ayudará a la venta.
. J. A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración’’. tony@ruanobrokers.com



























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