Consuelo Castañeda (La Habana, 1958) es, como decían de Warhol, una niña del archivo. Una artista que vive dentro de la infinita red de imágenes visuales (y sonoras) acumuladas por la cultura saqueándolas con un propósito: reusarlas a su modo. Al hacerlo no hace otra cosa que “descifrar los códigos de la cultura” y crear un arte que invita a desarmar y rearmar el juego de la información que acaba por construir nuestra imagen del mundo.
Así, usa todos los datos con la conciencia de que no son signos fijos como podemos pensar, sino fuentes con las cuales es posible jugar intelectual o materialmente. Su actual exhibición en Hardcore Art Contemporary Space, Recycle, es una obra abierta a la construcción colectiva que el artista presenta en pleno proceso y que el espectador contribuye a completar.
Desde los años 1980, sus conocidas apropiaciones de la historia del arte creaban versiones alternas relacionadas con los dilemas socioculturales de su época. Su manera de “copiar” y alterar obras de artistas de siglos diversos –como Perugino o Hokusai, y también Barbara Kruger y Joseph Kosuth– demostraba el interés de sus incursiones en los archivos del pasado. Pero no solo le interesa la historia del arte sino el registro de todo lo que vemos y usamos incluyendo las tiras cómicas, el cine o los móviles infantiles, la web o la basura.
En la exhibición Recycle, la instalación principal parte de materiales descartados y busca construir un sistema que cree áreas de juego o de descanso, incluso salones de lectura o un tentativo centro cibernético a través de una práctica que la artista define como “el acto de reciclar, tanto física como conceptualmente los materiales encontrados en todo ese entorno de lo desechable que nos rodea y que se nos presenta como elementos de la modernidad”.
Tubos de cartón, tiras de plástico, flotadores, espumas, sogas de diferentes tipos, materiales de construcción, cintas, papel, tela son reutilizados para crear un conjunto de instalaciones en juego con proyecciones de luz y de video. La obra no solo está abierta a la interacción con el espectador, sino a un proceso colectivo y en continua construcción en el que interviene el azar, pero también la incesante inconformidad del artista, exhibiendo un proceso no
concluido.
Tras la inauguración de la muestra, Castañeda sigue buscando modos de operar con los materiales para acercarse a la idea original de crear modelos a escala de toda una industria de servicios.
En la mezcla y el uso de materiales es clave comprender que, de un modo paralelo a lo que veía Duchamp en la mente de los jugadores de ajedrez, Castañeda se inspira en los modelos de los DJs. La visión de Nicolas Bourriaud sobre el “comunismo de las formas” y las cultura de los DJs, que “niegan la oposición binaria entre la proposición del emisor y la participación del receptor”, marca su concepción del arte, similar al trabajo de éstos. Concibe el arte como una cadena en la cual las obras se suceden unas a otras “representando un producto, una herramienta, un soporte” y en la que “cada artista se mueve en una red de formas continuas que se unen al infinito”.




























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