Todos los niños que mató el asaltante en la Escuela Primaria Sandy Hook, de Newtown, en Connecticut, recibieron múltiples disparos, según el médico forense principal del estado, quien dijo que era la peor escena de un crimen de la que había sido testigo en tres décadas de labor.
Fueron heridas devastadoras, afirmó el doctor H. Wayne Carver II, el jefe de la Oficina del Forense de Connecticut. Amplió que al parecer todos los niños habían sido asesinados con un arma larga que llevaba el asesino, entre otras que la policía encontró en la escuela.
El doctor Carver indicó que a los padres les mostraron fotos de los niños para que no tuvieran que ver los terribles resultados del tiroteo, en el que murieron 20 niños además de seis adultos en la escuela. El hombre armado, identificado por agentes de la policía como Adam Lanza, se quitó la vida y además mató a su madre en su casa antes de ir al centro escolar. El doctor Carver indicó que no habían terminado todavía el examen de los cuerpos de Lanza y su madre.
El doctor Carver afirmó que en las siete autopsias que llevó a cabo en persona las víctimas tenían entre 3 y 11 heridas.
Después de terminar los exámenes e informar a las familias, las autoridades dieron a conocer los nombres de los muertos.
Los pequeños fueron 12 niñas y 8 varones. Todos los niños eran de primer grado, informaron las autoridades.
Un total de 16 de los 20 tenían 6 años; el resto tenían 7. Una niña acababa de cumplir 7 años el martes.
Al dar a conocer cada nombre, la sombría realidad de la pesadilla del viernes se hizo más terrible.
La más pequeña de las víctimas acababa de cumplir 6 años en noviembre, un niño llamado Noah.
La mayor tenía 56 años, la psicóloga de la escuela, quien fue asesinada cuando corría a detener al hombre armado, de 20 años, quien convirtió la escuela primaria en la escena de una masacre el viernes.
Durante el día fueron esclareciéndose nuevos detalles sobre lo sucedido el viernes en la escuela.
La directora y la psicóloga de la escuela murieron mientras forcejeaban con el hombre armado para proteger a sus estudiantes, afirmó el sábado la superintendente escolar.
Ese fue uno de los actos de valentía que tuvieron lugar en el plantel escolar.
La superintendente, Janet Robinson, dijo que los maestros y empleados que se vieron atrapados en el segundo tiroteo más letal en una escuela del país se las arreglaron para salvar las vidas de estudiantes con increíbles actos de heroísmo. Relató que un maestro había ayudado a los niños a escapar por una ventana. Otro llevó a sus estudiantes a un aula con un horno de cerámica y los mantuvo allí hasta que pasó el peligro.
Pero no fue suficiente: los primeros policías en llegar describieron una escena de carnicería en los dos salones de clase donde fueron asesinados los niños. Nadie se movía y no quedaba nadie a quién salvar. El sábado, un portavoz de la policía, el teniente J. Paul Vance, declaró que el asaltante, Adam Lanza, de 20 años, había entrado a la fuerza en la escuela, cuyo sistema de seguridad exige que a los visitantes se les abra desde adentro. Explicó que los investigadores continuaban buscando información sobre Lanza, y habían reunido algunas pruebas muy sólidas. Dijo además que una sobreviviente, una mujer que fue herida en la escuela, sería esencial para reconstruir lo sucedido.





























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