Sur de la Florida

Residencia y ciudadanía, cosa fácil para ellos

 

Especial para El Nuevo Herald

Mis preguntas son buscando orientación respecto a un sobrino mío, casado ya por 5 años ó algo más con una señora guatemalteca, ciudadana americana, sin niños ella ni él.

Mi sobrino la conoció viviendo en Retalhuleu, a donde él solía viajar por negocios, pero cuando se casaron, se mudaron a Huehuetenango, (un poco más al norte sobre la costa) por razones de seguridad. En ese tiempo, las maras salvadoreñas se habían adentrado sensiblemente en Guatemala y una ciudadana americana era un blanco natural de los secuestros y extorsiones que se habían vuelto campantes en zonas céntricas del país. (Ella es ciudadana americana de nacimiento, porque sus padres (ambos q.e.p.d.) la tuvieron en California, donde ellos visitaban a otro tío que vivía allá. Ante la avanzada gravidez de la madre, le tocó dar a luz a su hija allí porque un día los dolores no le dieron tiempo para retornar a su país.)

Mi sobrino y la esposa siguen allá, pero su vida es cada vez más complicada y ahora contemplan venir definitivamente a vivir en EEUU, al menos hasta que cese la inseguridad y violencia que se percibe por casi toda Centroamérica. La pareja quisiera obtener la ciudadanía americana para él y salir de ese país nuestro que fue tan hermoso y tranquilo, pero que ya no ofrece garantías, menos aún para personas de quienes se cree son económicamente privilegiadas y que pagan esa apariencia con muchas noches de zozobra e intranquilidad.

¿Cuáles serían los documentos y requisitos que tuvieran que cumplir para poder venir a vivir y trabajar aquí? Mi sobrino estuvo casado una vez antes de conocerla a su esposa actual, pero esa unión no funcionó y él se divorció en 2002.

Luisa F. Bardonnet

Coral Gables, Florida Felicitaciones para usted y su esposo, su sobrino y su compañera, y muchas gracias por su muy bien escrita carta. Especialmente interesantes encontré su mención de las bellas tierras occidentales, toda esa región que comprende a San Marcos y Quetzalenango, terminando en Retalhuleu y, más al sur, en Escuintla, Santa Rosa, y Jutiapa. Personalmente, mis viajes centroamericanos no llegaron hasta Guatemala, pero brevemente y muy de paso conocí el magnífico aeropuerto de San Salvador.

La buena noticia para usted es que en todo lo que me ha escrito no encuentro un solo factor negativo. La petición inmigratoria (I-130) de la señora ciudadana estadounidense por su esposo guatemalteco es una gestión de “familiar inmediato”, ¡ no sujeta espera ó turno inmigratorio alguno! Los papeles que ella tiene que presentar se reducen a la prueba de su ciudadanía de EEUU (certificado de nacimiento, pasaporte) y la de su matrimonio legal con su afortunado cónyuge. Lo de él, también se reduce a su certificado de nacimiento guatemalteco y a los papeles (especialmente, el decreto) de su divorcio de su primer matrimonio. La ausencia de niños facilita aun más toda esa gestión.

Elemento esencial de su petición es el affidavit of support (garantía de sostenimiento), firmado por una persona económicamente calificada de EEUU, familiar ó amigo, se sobreentiende, quien se compromete a que el garantizado no va a ser carga pública para este país por los próximos 10 años. Todo el trámite de la visa de inmigrante se hace ante el Consulado de EEUU en Guatemala. Los consulados estadounidenses son particularmente celosos en establecer que el aspirante a inmigrante no tenga nada que ver con los terroristas que, desde el 2001 para acá, amenazan la tranquilidad y el bienestar público de nuestro gran país. Eso ha hecho que la inmigración a EEUU se haya vuelto bastante más engorrosa que antes del fatídico “9 /11”, pero no percibo en su carta motivo alguno para ese temor.

Si sus parientes desean ayuda profesional en esta gestión tan única e importante en sus vidas, mi oficina está pronta para servirles. En ese caso, la espero con mucho agrado a usted, señora Bardonnet, apellido inolvidable para mí pues ése era el de mi profesor de matemáticas en bachillerato (en Colombia), mi predecesor y después colega largos años atrás, pero a quien siempre recordaré como mentor, amigo, e inspirador de mis afectos hacia la profunda teoría de los números, ¡personaje que nunca olvidare!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

1 Herald Plaza, Miami, FL 33132

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