Sur de la Florida

En EEUU de hoy, no todos los “americanos” son iguales

 

Especial para El Nuevo Herald

Nací en Cuba en el año 1957 y me hice ciudadana americana en este gran país en 1998. En 1999 viajé a Cuba para visitar a dos de mis hermanos que siguen allá, y ahí fue donde tuve un contratiempo que todavía hoy, casi 15 años después, me mueve a escribirle para escuchar su consejo.

En una salida que hice en La Habana (imprudentemente sola), entré a una tienda hacia donde me atrajeron unas artesanías que me parecieron preciosas. Decidí comprar algunas de ellas, las pagué en dólares que llevaba en mi bolso, y por un instante me descuidé: en lugar de colgármelo inmediatamente al hombro, lo puse a un lado sobre el mostrador y unos momentos después se produjo un alboroto en ese lugar. Viré mi cabeza, y cuando extendí la mano para retomar el bolso, ¡ya éste no estaba allí! Me puse pálida, quedé desconcertada, y por muchas preguntas que les hice a los empleados que atendían el negocio, nadie me supo dar una respuesta positiva.

No quiero alargarle el cuento pero el resultado final de esa mala hora fue que nadie supo darme una respuesta concreta, la policía terminó recibiéndome una denuncia, y hasta el sol de hoy, ese fue el final de ese enojoso incidente. Perdí el bolso, dentro de él llevaba unos doscientos dólares, y lo peor, perdí mis documentos, incluyendo mi pasaporte americano que orgullosamente ostenté por primera vez en este viaje y que nunca más volví a ver...

Al día siguiente me presenté en la Sección de Intereses de EEUU en La Habana, relaté lo que me había ocurrido, presenté mi copia de la denuncia, y desde ese día comenzó mi martirio. La Sección me atendió muy bien, en un par de semanas me llamaron por teléfono, me explicaron que todos sus esfuerzos de localizar mi pasaporte perdido habían sido infructuosos, y que me extenderían un pasaporte nuevo ya que habían verificado con Washington que mi queja tenía base sólida y que yo habría sido víctima de un agravio lamentable pero que no tenía otra solución.

Desde entonces, mi problema es que cada vez que regreso a EEUU (he viajado tres veces a Europa, una vez al Japón, y dos más a Chile y Argentina, aunque nunca más a Cuba), al regresar a Miami, en el aeropuerto el oficial de Inmigración, retiene mi pasaporte (ya lo cambié una vez porque se vencía) y me manda al “cuartito” a examen de “secundaria”. Allí me toca esperar dos ó más horas, y al final me llaman, me admiten, y me devuelven mi pasaporte. Con tantos inconvenientes se me han quitado las ganas de viajar y no tengo esperanzas de quitarme este contratiempo de encima.

Leyendo sus columnas, me he sentido movida a preguntarle si usted cree que me pudiera ayudar a conjurar esta enojosa contrariedad. ¿Pudiera usted ayudarme u orientarme? Le agradezco mucho y que Dios lo bendiga.

Zoraida H., Miami

El suyo es el segundo caso de pérdida de pasaporte de EEUU en Cuba que me ha tocado a lo largo (¡bien laaaaaargo!) de mi vida profesional en Miami – ¡la capital del exilio cubano! Hace ya varios años le resolví un problema idéntico a otra señora cubana, aunque le confieso que me llevó un par de meses de forcejeo con el Departamento de Estado en Washington, D.C.

El inconveniente que tanto la ha frustrado a usted es el fruto, en parte, de la severidad con que EEUU se ha sentido obligado a tratar con todos los extranjeros, ¡incluyendo a los ciudadanos estadounidenses nacidos en el exterior! El culpable de esta anomalía: el gracias a Dios ya difunto Osama bin Laden – el fundador de Al Qaida e inspirador de los terroristas de diversas ramificaciones que han modificado profundamente la tranquilidad y la placidez con que vivíamos en EEUU. Aunque es bien triste reconocerlo así, los “americanos” hoy día se dividen en “ellos” ó “nosotros”.—no miran un pasaporte ó un certificado de naturalización, sino que toda aquel que no tenga la tez blanca, el pelo rubio y los ojos claros es “sospechoso”. ¡La espero!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald, Herald Plaza, Miami, FL 33132

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