TOKIO -- Los conservadores del Partido Liberal Demócrata (PLD) obtuvieron la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados en las elecciones legislativas celebradas este domingo en Japón, mientras que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, enviaba una felicitación al primer ministro electo Shinzo Abe.
Los conservadores, que vuelven al poder tres años después de haberlo perdido, tendrán el desafío de reactivar una economía en recesión y plantarle cara a una China cada vez más reivindicativa en la geopolítica regional.
“Felicito al presidente del Partido Liberal Demócrata, Shinzo Abe, por el éxito de su partido en las elecciones de este domingo en Japón”, dijo el mandatario estadounidense en un comunicado emitido por la Casa Blanca.
“La alianza Estados Unidos-Japón sirve como piedra angular de la paz y la prosperidad en la región Asia-Pacífico y espero con interés trabajar estrechamente con el próximo Gobierno y el pueblo de Japón en una serie de importantes asuntos bilaterales, regionales y globales”, añadió.
Según la televisión pública NHK, el PLD, liderado por el probable futuro primer ministro Shinzo Abe, obtuvo al menos 293 escaños de la Cámara baja de los 480 en liza en estas elecciones anticipadas.
Esto les garantizaría la mayoría absoluta. Su aliado, el Nuevo Komeito, obtendría entre 27 y 35 escaños.
Esta amplia formación de derecha, que dirigió Japón casi sin interrupciones desde fines de los años 1950 hasta 2009, regresa al poder de manera más que confortable.
Si se suman los votos de su aliado Nuevo Komeito, obtiene incluso una mayoría calificada de dos tercios (320 escaños), necesaria para aprobar leyes en el caso del rechazo del Senado, la Cámara alta del Parlamento donde ningún partido tiene mayoría.
Por su parte, el Partido Demócrata de Japón, en el poder desde hace tres años, ha sufrido un descalabro, ya que sólo conseguiría entre 55 y 77 escaños, en comparación con los 308 de 2009.
Con este resultado, Shinzo Abe está a punto de volver al poder, después de una campaña en la que promovió la línea dura en materia de política exterior, coincidiendo con el recrudecimiento de la tensión con China por un grupo de islas en el Mar de China Meridional que ambos países reivindican.
Este “halcón” que fue brevemente primer ministro en 2006 y 2007 afirmó durante la campaña electoral que sólo prometía lo que podía cumplir, especialmente en materia económica, en momentos en que Japón arrastra el lastre de una deflación persistente y un yen demasiado fuerte, en un contexto de crisis económica internacional.
Los japoneses, hastiados de la inestabilidad crónica (seis primeros ministros en seis años), dieron un “voto castigo” al PDJ del primer ministro Yoshihiko Noda como presagiaban los sondeos.
El PDJ de Noda ha pagado los platos rotos de la coyuntura económica mundial y de la triple tragedia de marzo de 2011 (terremoto, tsunami y catástrofe nuclear de Fukushima).
Una docena de partidos estaba en liza en los comicios, con muchas formaciones nuevas.


























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