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Expertos dicen que caída de régimen sirio no es inminente

 
 

VARIOS HOMBRES trasladan el cuerpo de un soldado del ejército sirio en Tal Sheer, Syria.
VARIOS HOMBRES trasladan el cuerpo de un soldado del ejército sirio en Tal Sheer, Syria.
Manu Brabo / AP

Agence France Presse

El régimen del presidente sirio Bashar al Asad parece resistir a pesar de los éxitos militares de los rebeldes, desmintiendo así las predicciones occidentales que anunciaban su inminente caída, estiman expertos.

Las recientes afirmaciones de funcionarios occidentales, y sorprendentemente incluso de un responsable ruso, son la señal de que la oposición se refuerza, pero para que el régimen caiga se necesita más que eso, opinan estos expertos.

“Sólo podrá caer mediante un golpe de Estado, una intervención extranjera o un refuerzo masivo del apoyo logístico de los países extranjeros a los rebeldes”, sostiene Barah Mijail, investigador del instituto de geopolítica español FRIDE.

Según este experto en Oriente Medio, “hay declaraciones diplomáticas fuertes, pero no hay que sobrestimarlas, porque el régimen conserva la estructura militar e institucional, aunque a veces lo pillen desprevenido”, como en el reciente atentado en el que resultó herido el ministro del Interior.

Varios responsables extranjeros importantes dieron por sentado que el régimen está acabado.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, dijo que el régimen “se acerca al derrumbe” y Francia llamó a “hacer que Bashar al Asad se vaya lo más rápidamente posible”.

Estados Unidos consideró que el régimen está “cada vez más desesperado”. Y el viceministro de Relaciones Exteriores ruso encargado del caso sirio, Mijaíl Bogdanov, abundó en lo mismo, aunque Moscú se retractó inmediatamente.

El domingo, el vicepresidente sirio Faruk el Shareh aseguró a un diario libio prosirio que ninguno de los beligerantes va a ganar la batalla por lo que pidió un “arreglo histórico”.

La opsición, asegura Shareh, “no puede considerase como la única representante legítima del pueblo sirio”, ni el “poder actual (…) con (el partido) Baas a la cabeza” puede “contribuir solo al cambio sin la participación de los nuevos” llegados.

Según Rami Abdel Rahman, director del Observartorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), varias hipótesis explican esta avalancha.

“O es el comienzo de un consenso internacional para poner fin al régimen, o los países occidentales están en contacto con un grupo importante e influyente en el ejército que podría volverse contra Asad, o bien acentúan la presión para empujar a Asad hacia la salida para evitar la destrucción total del Estado”, explicó.

Pero este observador, cuya organización dispone de una importante red de activistas en el terreno, considera que “el ejército sigue siendo muy fuerte, (y) capaz de proteger una amplia porción de territorio que va de Damasco al litoral”.

Con todo, el aparato militar y de seguridad, omnipresente durante mucho tiempo, se ha erosionado y la multiplicación de los atentados en Damasco demuestra que es menos fiable que antes.

“No cabe duda de que los rebeldes avanzaron y son audaces, pero por el momento el ejército mantiene globalmente su cohesión y defiende las grandes ciudades”, explica un experto militar occidental en Beirut.

“A pesar de las deserciones y de los muertos, cuenta todavía con unos 200,000 hombres de todas las confesiones, y no ha involucrado a todas sus unidades en los combates. Se comporta como un verdadero cuerpo, con una misión”, añadió.

El ejército “se sentía mal al comienzo de la contestación cuando se le pedía que disparase contra civiles desarmados. Pero, hoy en día -asegura- ya no le importa frente a hombres armados”.

Considerado hace dos años como la persona que podría abrirle a Siria las puertas de la modernidad, Asad se ha convertido en un paria, mientras que un centenar de países y de organizaciones de los Amigos del Pueblo Sirio han armado a sus adversarios, agrupados en una coalición opositora.

Pero su régimen puede contar con tres aliados: Irán, China y Rusia. Estos dos últimos oponen su veto a cualquier resolución de condena en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Según un experto que no quiere ser identificado porque viaja regularmente a Siria, las declaraciones diplomáticas “demuestran que las negociaciones han comenzado realmente entre Estados Unidos y Rusia para buscar una solución a la crisis. Se trata de ejercer una presión psicológica para obligar al régimen a prever concesiones dolorosas”.

Sin embargo, estos anuncios pueden ser contraproducentes ya que si el régimen no cae en las próximas semanas, “podrá pretender que es bastante fuerte para no ceder”, estima.

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