Cuando la mujer finalmente le contó a su esposo sobre los hechos, su reacción inmediata fue culparla. Pero poco a poco, su esposo ha entendido y aceptado su historia.
Todavía estamos juntos, comentó la mujer, cuya historia fue hecha pública en septiembre durante una conferencia de prensa con su abogado, Jeffrey Herman. La relación está como nublada, no está bien, pero tampoco está mal. Me está apoyando.
Herman, quien se especializa en casos de abuso sexual, relató que nunca había representado a una trabajadora de limpieza antes del caso del Marriott. La publicidad sobre el caso ha provocado un inesperado número de llamadas pidiendo su ayuda. Entre aquellas que llamaron estaba Flor.
Me han llamado mujeres que trabajan en casas y alegan que fueron violadas y amenazadas. También me han llamado otras mujeres que hacen limpieza en otros hoteles que alegan haber sido violadas, explicó Herman. Las mujeres indocumentadas que trabajan en este negocio son una población muy vulnerable, y ese es un problema enorme en el sur de la Florida.
No hay estadísticas sobre los asaltos sexuales contra los indocumentados, afirmó Jennifer Dritt, directora ejecutiva del Concejo de la Florida Contra la Violencia Sexual.
Es un fenómeno que se reporta muy poco en general, y las víctimas, si son indocumentadas, nos mirarían con desconfianza si les preguntáramos sobre su estatus migratorio, subrayó. La meta es dar los mejores servicios posibles, y no hacerlas pensar que están en peligro.
Flor finalmente contó su historia a su esposo cuando éste notó cambios emocionales en ella. No podía dormir con la luz apagada y sentía nausea cuando su marido quería tener relaciones íntimas.
No sabía si decirle a él, si me iba entender, recordó. Tampoco quería perder mi matrimonio ni mi hogar.
Sin embargo, su marido reaccionó con empatía y amor. Inmediatamente, la llevó a la policía para denunciar el asalto, y luego fueron juntos al hospital. Los médicos que la examinaron encontraron evidencia de maltrato en su área vaginal.
Flor ha dejado de limpiar la casa en Coral Gables, donde trabajaba un día por semana por $80.






























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