Mucho se ha hablado durante estos días de la personalidad de Nancy Lanza y en particular sobre su colección de pistolas y rifles, de la que hablaba a veces en el bar donde se solía reunir con sus amistades, My pizza place, según relató uno de sus amigos, Dan Holmes.
Una vez me enseñó uno de sus rifles en la puerta de su casa, explicó Holmes, quien asegura que ella charlaba a veces sobre cómo le gustaba el tiro, como a mucha gente, pero que era una mujer responsable, por lo que lamenta que la prensa la esté pintando de una manera diferente.
A su llegada al colegio Sandy Hook, Adam Lanza rompió un cristal para poder adentrarse, sorteando así el sistema automático de la entrada, y empezó a disparar a quemarropa en el pasillo y dos aulas con su fusil, una versión civil del rifle de asalto M-16 empleada ampliamente en las fuerzas armadas de EEUU.
En su sangriento camino perecieron la directora del centro y la psicóloga, que trataron de impedirle el paso, cuatro profesoras que, como Victoria Soto, intentaron desesperadamente refugiar a los niños en los armarios y baños, y un total de 16 pequeños de 6 años y otros cuatro de 7 años, todos ellos con al menos tres balazos.
Lanza no decidió quitarse la vida hasta que no escuchó la llegada de la policía, según detalló el domingo el gobernador del estado de Connecticut, Dannel Malloy, quien afirmó que se cree que el joven planeaba una matanza mayor debido al número de proyectiles que cargaba.
Suponemos que cuando estaba en la segunda aula escuchó a los oficiales aproximarse. Al parecer en ese momento decidió quitarse la vida, dijo Malloy en entrevista con la cadena ABC. El gobernador no habló de los motivos del ataque y un policía dijo que no han encontrado cartas o diarios que pudieran darles alguna pista, indicó la Associated Press.
Adam era excéntrico, jugaba videojuegos pero nunca violentos, relató su tío, Jonathan Lanza, quien dijo que todavía no puede creer que su sobrino, que según cuenta tomaba medicación para la esquizofrenia, cometiera esta atroz masacre.
La tragedia ha golpeado duramente a los ciudadanos de la pequeña y pacífica localidad de Newtown, que, atravesada por un río y rodeada de bosques en la región estadounidense de Nueva Inglaterra, solamente había registrado un homicidio durante la última década.
Pero la localidad no logra alejarse completamente del miedo, ya que hoy la iglesia Santa Rosa de Lima, donde han acudido la mayor parte de los ciudadanos de Newtown a orar por las víctimas, tuvo que ser evacuada hoy por una llamada de amenaza.
Varios cientos de personas se dieron cita desde muy temprano en la iglesia católica Saint Rose of Lima, la misma que había organizado uno de los primeros servicios religiosos tras la tragedia que golpeó el viernes al pequeño pueblo de Connecticut, precisó la Agence France Presse.
Pero la iglesia debió ser evacuada por la policía en medio de la última misa del día por una amenaza telefónica, en un incidente que empañó la jornada para una comunidad ya traumatizada.
Fue en medio de la misa. Nos pidieron a todos que saliéramos debido a una amenaza. La iglesia estaba llena, contó Anne, originaria de Hartford [capital del estado de Connecticut], quien se encontraba en el interior del templo en el momento de la evacuación, pasado el mediodía.






























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