Una llamada de teléfono inquietó a la policía. Era lo bastante creíble como para evacuar el lugar y verificar. Monseñor Robert Weiss, el pastor, interrumpió su homilía durante la misa. La gente se retiró con mucha calma y dignidad, indicó de su lado Brian Wallace, vocero de la diócesis.
La policía y miembros de la fuerza de intervención rápida SWAT entraron en el templo y en un edificio adyacente, mientras repicaban las campanas de la iglesia.
Una hora más tarde, Wallace anunció que no había ningún peligro pero que de todas maneras el edificio quedaba cerrado para devolver la calma.
Hasta allí, el recogimiento y la unidad en los templos había marcado la jornada dominical dedicada por el pueblo de Newton a homenajear a las víctimas.
Fue muy difícil concentrarse en la iglesia. Honestamente todo lo que quería era tener a mis hijos conmigo, estar rodeada de gente y apoyar a la comunidad, afirmó Michelle Garraty, de 40 años y madre de tres niños, tras asistir a una de las primeras misas en Saint Rose of Lima.
A diferencia del viernes por la noche, esta vez las misas fueron cerradas a la prensa por pedido de algunos feligreses, explicó el vocero de la iglesia.
Mostrando la incomodidad de parte de los vecinos de Newtown ante la invasión de periodistas de todo el mundo ávidos de información, un habitante del pueblo pidió respeto para las familias de las víctimas, en especial de cara a los próximos duros días que se avecinan con los funerales.
Apreciamos su respeto, ahora y en el futuro, por la familias, afirmó Ray Gallagher conteniendo las lágrimas bajo la lluvia.
Un voluntario de la Cruz Roja, Rosty Slabicky, que también asistió a la misa en la iglesia Saint Rose of Lima, señaló que las familias y quienes brindaron asistencia de inmediato en el lugar de la tragedia estaban destrozados.
La comunidad está reuniéndose y rezando. Están destrozados. No solo las familias, sino también los miembros de los servicios de emergencia están viviendo la crisis de una forma muy personal, señaló.
Otras iglesias del pueblo que ofrecieron servicios el domingo fueron St. Johns Episcopal Church y United Methodist Church, ambas cercanas a la escuela Sandy Hook, así como la pequeña Trinity Episcopal Church, donde algo más de una veintena de personas asistió a una misa.
Mientras tanto, decenas de personas seguían acercándose al memorial improvisado junto al cartel de entrada a la escuela Sandy Hook, donde depositaban flores y osos de peluche.
Junto al gran árbol de navidad del pueblo ubicado al lado de un puente en la calle principal, otro lugar de peregrinaje, había velas, notas escritas a mano, juguetes y más flores.
En la cima de la calle que lleva a la escuela podía verse una hilera de pequeños árboles de navidad decorados también con ositos y otros juguetes. Es para los chicos, afirmó una residente de la localidad.





























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