Pero los resultados no pueden ser atribuidos totalmente a la fecha en que fue realizada la elección, declaró el analista político Alberto Franceschi.
El revés electoral también se debió a la enorme decepción producida por la elección del 7 de octubre, cuyo resultado fue fraudulento en los ojos de muchos opositores, quienes se sintieron traicionados además por la actuación de Capriles, quien asumió con demasiada rapidez los números declarados por un CNE controlado casi totalmente por el gobierno, explicó Franceschi.
Según el analista, es un resultado que hizo recordar las elecciones presidenciales del 2006, cuando el entonces candidato Manuel Rosales, aceptó los resultados sin rechistar pese a la sospecha de que también hubo fraude.
La gente esperó que su voto, en octubre, sirviera para mucho más que ser una repetición de las elecciones presidenciales del 2006. Esta vez Capriles hizo lo mismo que Rosales. La expectativas de la gente eran mucho mayores esta vez. Aquella vez [con Rosales] fue una decepción. Esta vez [con Capriles] fue un impacto dramático, confrontando una gran esperanza y evidencia de mayoría [de la oposición] con la actitud pasiva del candidato, comentó Franceschi.
Las elecciones de octubre fueron un desastre y la gente en esta ocasión se preguntó: ¿para qué votar?, comentó.
El resultado también muestra que existe cierto agotamiento del actual liderazgo de la oposición, caracterizado por múltiples partidos que presentan algunas posiciones en común, pero cuyos líderes parecen estar más interesados en avanzar sus propios intereses.
Todo esto demuestra que el modelo ya se agotó. Esta forma de hacer oposición, con un mensaje electoral, ya no está cautivando a una población que desea un cambio y es mayoría, comentó el asesor político Estaban Gerbasí.
La manera en que ellos ejercen la política es un modelo de crítica, que en realidad no está brindando una esperanza de que podrá resolver los problemas del país. Se requiere de un nuevo liderazgo, sostuvo.
El ex embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas Diego Arria, coincidió.
Aquí lo que es evidente es que esta situación inaudita institucional no puede enfrentarse con los mismos esquemas del pasado, y tiene que venir una revisión total y sobre todo entender que lo que viene por delante no es un desafío sólo para los partidos políticos, comentó Arria.
La MUD tiene que ser ampliada con las academias, los sindicatos, los líderes jóvenes, con Fedecámaras [la mayor agrupación empresarial del país], con los gremios, para hacerla más representativa para que tenga legitimidad. De enfrentarnos sólo en el espacio electoral sin enfrentar al Consejo Electoral, sin enfrentar el abuso de las Fuerzas Armadas, vamos a estar condenados a perder elecciones, agregó.
La principal tarea de esa gran alianza nacional debe ser exigir una profunda reforma del sistema electoral del país, para que los venezolanos vuelvan a confiar en él, amplió Arria.
Las elecciones también fueron marcadas por la ausencia de Chávez, quien se encuentra recuperándose en Cuba de una compleja cirugía de seis horas aplicadas para tratar de contener el cáncer que padece.
Aunque portavoces del gobierno sostienen que el mandatario se recupera satisfactoriamente de la operación, un número cada vez mayor de venezolanos cree que la enfermedad de Chávez se encuentra en una etapa bastante avanzada y que el líder de la Revolución Bolivariana pronto tendrá que separarse del poder.
Esa pudo haber sido otra de las razones por las que el elector de la oposición se abstuvo de participar en los comicios, explicó Franceschi
La inminente desaparición física de este señor lleva a la gente a una especie de gran incógnita sobre el destino inmediato de Venezuela. Genera en muchos la sensación de que no debiera haber elecciones porque no se sabe para dónde va esto, comentó el analista.
Algunos fueron a votar con alguna inercia de conducta democrática, pero diciéndose al mismo tiempo que estas elecciones, si Chávez se muere, no valen. No es verdad que los resultados van a reflejar un nuevo régimen, que debe venir, que es inminente que venga, puesto que al morir, o al desaparecer Chávez, o al quedar incapacitado, este régimen se vence, sostuvo.
Este artículo fue complementado con los servicios cablegráficos de El Nuevo Herald.






























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