Con millones de dólares incautados a los narcotraficantes, la policía de Bal Harbour financió un verdadero desenfreno de gastos: $3,200 por un evento golfístico de los jefes de policía de Miami-Dade en el Country Club de Miami Shores; $1,000 dólares por una estancia de dos noches en el Hotel Ritz Carlton de San Juan, Puerto Rico, y miles más en suntuosas comidas en el restaurante Carpaccio, en Bal Harbour Shoppes.
Hubo abundancia de compras personales en Home Depot, Publix, BJs Wholesale Club y BrandsMart USA.
¿Y qué tuvieron que ver estos gastos con el deber del departamento, de servir y proteger a Bal Harbour?
Poco o nada, según las conclusiones de un informe de investigación publicado la semana pasada por el Departamento de Justicia de EE.UU., que inculpa a un grupo de trabajo de la policía de Bal Harbour que viajó por el país apoderándose de dinero en efectivo procedente de las drogas y lavándolo durante investigaciones encubiertas. El Departamento de Justicia dijo que el grupo de trabajo lavó más dinero para los delincuentes del que decomisó, y no realizó ningún arresto o procesamiento importantes pero gastó pródigamente el efectivo del que se apoderó, en salarios y beneficios para los oficiales, superando las pautas gubernamentales de gastos con vuelos de primera clase, alquileres de autos de lujo y alojamientos elegantes durante las operaciones encubiertas.
Aun cuando la policía no estaba trabajando de manera encubierta, utilizaron fondos federales decomisados para comprar cientos de dólares en pizzas, refrescos y aperitivos para eventos de Madres Contra la Conducción en Estado de Ebriead (Mothers Against Drunk Driving ) o reuniones de Vigilancia Contra el Crimen (Crime Watch).
Los registros de gastos muestran que la policía Bal Harbour solía gastar cientos y a veces miles de dólares en artículos para fiestas y otros artículos que tenían poco que ver con la aplicación de la ley, como $1,500 en Apple iPads y accesorios comprados en el Centro Comercial de Aventura en agosto del 2011 para un evento de prevención de las drogas.
Los funcionarios de Bal Harbour se han negado a comentar sobre el conjunto de las compras realizadas bajo la jefatura de Thomas Hunker, el jefe de la policía, que está acusado de conducta impropia profesional en el informe de investigación del Departamento de Justicia. Hunker fue suspendido con sueldo por la ciudad la semana pasada.
La alcaldesa de Bal Harbour, Jean Rosenfield, dijo que se reservaría el juicio sobre Hunker en espera de los resultados de una investigación sobre otras denuncias relacionadas con el caso, acerca de que el jefe de la policía vendió su influencia a cambio de regalos, interfirió con detenciones y procesamientos, y se benefició en la compra del Jeep personal de su esposa después que la policía del departamento compró varios vehículos del mismo concesionario.
La gente puede alegar cualquier cosa, dijo ella. Quiero saber de dónde vinieron estas acusaciones.
Sin embargo, algunos residentes de Bal Harbour dijeron que estaban indignados por el informe del Departamento de Justicia y las revelaciones de que la policía de la ciudad está llevando a cabo operaciones encubiertas en lugares remotos, que no tienen nada que ver con su pequeña comunidad costera.





























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