Dirigentes y miembros de una iglesia Pentecostal en Cuba expulsaron a los seguidores de un pastor rebelde de un templo y un apartamento en La Habana que habían ocupado en un extraño enfrentamiento durante los últimos 16 meses.
El pastor Braulio Herrera fue expulsado hace dos años de la iglesia Asamblea de Dios, pero él y unos 60 seguidores ocuparon el complejo en agosto del año pasado en lo que describieron como un “retiro religioso”.
El enfrentamiento en el complejo en las calles Infanta y Santa Marta provocó algunas especulaciones sobre un culto apocalíptico, al citarse a Herrera diciendo que Dios estaba castigando a Cuba por sus pecados con plagas y enfermedades.
Pero dirigentes de la Asamblea de Dios insistieron en que Herrera fue despedido por “desviación teológica” – él reclamó revelaciones personales de Dios – y entonces se negó a dejar el apartamento, encima del templo, donde su familia había vivido durante 10 años.
El líder de la iglesia, Eliseo Villar, confirmó el desalojo al blog DIARIO DE CUBA, con sede en España, pero negó versiones del hijo de Herrera, William, de que la expulsión se llevó a cabo con violencia.
“Nosotros decidimos extraerlos haciendo uso de nuestros derechos y eso fue lo que sucedió simplemente”, declaró Villar. “Entramos al lugar un equipo de líderes de la iglesia, de miembros de la iglesia, y de ejecutivos generales y nacionales y, sin para nada afectar su integridad física, les colocamos fuera del edificio”.
William Herrera alegó que unas 100 personas entraron el sábado en el templo y expulsaron a unas 20 seguidores de su padre, y el domingo asacaron los últimos nueve ocupantes, que se habían refugiado en el apartamento. William dijo que el estaba entre los expulsados.
“No tuvieron vergüenza en forzar las habitaciones de los hermanos que estaban durmiendo, personas que han vivido allí por largo tiempo”, declaró el hijo. Algunos de ellos sufrieron moretones, pero ninguno informo de heridas graves.
El periodista independiente Roberto de Jesús Guerra, quien vive cerca del templo, dijo el lunes que el vio las puertas del complejo rotas y miembros de la iglesia limpiando el templo. No hubo información sobre el paradero de Braulio Herrera.
El gobierno cubano consideró el enfrentamiento de 16 meses como un asunto interno de la iglesia, pero mantuvo usualmente una guardia policial cerca del templo para evitar enfrentamientos.
William Herrera informó el domingo que él y unos 100 seguidores de su padre marcharon a las oficinas cercanas del gobierno para quejarse de las expulsiones, y fueron llevados en autobús a otra oficina del gobierno para esperar una respuesta. Su teléfono celular no respondía el lunes.
La iglesia Pentecostal tiene en Cuba, según reportes, 103,000 seguidores, 156 templos y 883 “casas-templo” – casas privadas que se usan para servicios.




























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