Esta pudiera ser mi última columna.
Todo depende de lo que acontezca este viernes 21 a las 9:45 p.m. cuando algunos catastrofistas, en su interpretación del calendario del pueblo maya, vaticinan el advenimiento de un cataclismo de proporciones cósmicas que extinguiría la vida.
Millones de personas en el globo terráqueo, incluyendo el sur de la Florida, se preparan para el gran día que ha tocado algunas de las fibras más sensibles en la sociedad actual. Cunde el pánico entre los creyentes de la última profecía del fin de los tiempos, a pesar que los agoreros, desde tiempos inmemoriales hasta el año pasado, han fallado en sus abundantes predicciones del Apocalipsis.
Una encuesta internacional de la empresa de investigación de mercado Ipsos Global Public Affairs, realizada para la agencia de noticias Reuters, concluyó en mayo que un 12 por ciento de los estadounidenses cree fervientemente que el final del calendario maya –que abarca un ciclo de 5,125 años–, marca el fin del mundo. Por otra parte, un 15 por ciento de la población mundial cree que el mundo se acabará durante su vida.
“Cualquiera que sea la razón, ya sea que piensen que llegará a su fin por las manos de Dios o un desastre natural o un evento político, una de cada siete personas cree que el fin del mundo se avecina”, declaró a Reuters Keren Gottfried, gerente de investigación de Ipsos, que entrevistó a 16,262 personas en 20 países.
Para los adeptos a la Nueva Era, sin embargo, lejos de una calamitosa inversión de los polos magnéticos que haría estallar la Tierra o un agujero negro que devoraría al Sistema Solar, el próximo viernes representa el comienzo de una era de conciencia superior, una perspectiva universal que se expresa a través del corazón.
Se trata, según arguyen, de un fenómeno astronómico y metafísico, la alineación del ecuador galáctico del meridiano solar (línea elíptica por donde orbitan los planetas alrededor del sol), con el centro de la galaxia.
Esta intersección entre la Vía Láctea y la línea elíptica abriría un canal para que la energía cósmica fluya a través de la Tierra y se produzca un cambio de pensamiento de parte de la humanidad, afirman.
“A fin de cuentas, es una cuestión de fe; si resuena intuitivamente como verdad en tu corazón, significa que es tu verdad”, explicó Mario Matas, especialista en filosofía mística que reside en Miami. “Para muchos estudiosos esotéricos, todo el universo va a ascender un peldaño en frecuencia, así que vamos a pasar de la tercera dimensión dualista, material y conceptual, a la quinta dimensión que es de luz y conciencia unitaria”.
Matas exhortó a las personas alarmadas a no tener miedo, sino a recibir con fe y amor la bendición universal que va a descender sobre la raza humana y la madre tierra.
Los escritos y símbolos que dejó la civilización maya en un compendio de libros sagrados conocido como el Chilam Balam, han dado pie a una multimillonaria industria que ha sabido explotar la supuesta profecía apocalíptica con fines mercantiles. Libros, películas y hasta búnkeres para protegerse del Armagedón han proliferado.


























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