NEWTOWN, Connecticut -- El presidente Barack Obama dio su respaldo el martes a un proyecto de ley para prohibir la tenencia de fusiles de asalto en Estados Unidos tras la masacre de Newtown, donde la mayoría de las escuelas reabrieron sus puertas.
El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, declaró que Obama apoyará la iniciativa propuesta por la senadora demócrata Dianne Feinstein para prohibir la tenencia de ciertas armas semiautomáticas.
El debate sobre el tema resurgió luego de la masacre del viernes pasado en Newtown, Connecticut, donde un joven mató a su madre en su domicilio y luego de dirigió a la Escuela Primaria Sandy Hook, donde mató a 20 niños y seis adultos, para después suicidarse.
Estados Unidos ha sufrido una epidemia de ataques con armas en las últimas tres décadas, incluyendo 62 incidentes de tiroteos masivos desde 1982, la mayoría de ellos con armas semiautomáticas o fusiles comprados legalmente.
Según un sondeo difundido por CBS el martes, el 57 por ciento de los estadounidenses está a favor de una ley más rigurosa sobre tenencia de armas. De todos modos, la mitad piensa que una legislación más estricta no hubiese impedido la matanza de Sandy Hook.
El poderoso lobby de las armas de la National Rifle Association (NRA), que había permanecido en silencio tras la masacre, expresó el martes su tristeza ante estas horribles e irracionales muertes, según un comunicado que difundió la organización en su sitio de internet.
La NRA está integrada por cuatro millones de madres y de padres, de hijos y de hijas. Estamos conmovidos, entristecidos, y tenemos el corazón roto, señaló y amplió que por respeto hacia las familias y por decencia se había tomado un tiempo para cumplir con el duelo, orar y ver el desarrollo de la investigación antes de formular comentarios. Según anunció, el viernes próximo ofrecerá una rueda de prensa.
Entretanto, la mayoría de los colegios reabrieron en Newtown el martes, aunque los sobrevivientes de la tragedia seguían en sus casas y la Escuela Primaria Sandy Hook permanecía cerrada por la investigación policial en curso.
Los buses escolares de color amarillo volvieron a circular en este pueblo que tiene unos 5,400 niños inscritos en la educación primaria y en jardines infantiles.
Las clases se iniciaron con dos horas de retraso y policías fueron apostados en la puerta de los edificios.
En Hawley School, una pareja llevó de la mano a su pequeño hijo y abrazó al policía en la puerta.
Está muy contento de volver con sus amigos, afirmó la madre, mientras su marido indicaba que en esta jornada no había palabras, sólo lágrimas.
Otro padre, Peter Muckell, comentó cómo despidió a su hija Shannon de 8 años en la entrada del mismo colegio: Sólo le dije que la amaba y le di un beso.
Los sobrevivientes de la matanza volverán a clases hacia fines de la semana en otro colegio cerca de Newtown.
La apertura de las escuelas es apenas un principio de normalización para este pueblo que seguía enterrando a sus víctimas tras los dos primeros funerales realizados el lunes.






























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