Washington -- La reforma de inmigración, uno de los temas más complejos y divisivos que enfrenta el país, ha cobrado nueva vida de súbito en el Capitolio.
El presidente Barack Obama promete del tema una prioridad el próximo año, y los republicanos, aleccionados por el resultado de las elecciones de noviembre, están decididos a dejar su impronta en las reformas que por mucho tiempo han sido inalcanzables.
Pero existen desacuerdos significativos sobre cómo proceder y cuán lejos se debe llegar, una división encarnada por dos floridanos, el representante Mario Díaz-Balart y el senador Marco Rubio, republicanos cubanoamericanos de Miami que podrían ser puentes cruciales para una solución bipartidista.
Rubio, impulsado pero también constreñido por el tema debido a su estatus como estrella conservadora con ambiciones presidenciales, quiere ir paso a paso.
Por lo general, cuando el Congreso encara temas de esta magnitud con un proyecto de ley considerable, casi siempre exige que uno se trague cinco ideas muy malas además de una muy buena, afirmó en una entrevista. Vamos a conseguir una mejor política pública si nos centramos en cada una de esas ideas independientemente de la otra.
Díaz-Balart está haciéndose eco de los llamados de los demócratas y el creciente apoyo de otros republicanos a una medida abarcadora que incluya todo, desde mejor imposición de las leyes al modo de lidiar con los 11 millones de residentes indocumentados que ya viven en Estados Unidos.
Pretender que se puede arreglar un sistema que no funciona por medio de retocar un aspecto del mismo no es resolver un problema. No funciona de la A a la Z, declaró Díaz-Balart.
Esa es la pregunta del millón de dólares: ¿cuál es el mejor método?, declaró Jennifer Korn, directora ejecutiva de Hispanic Leadership Network (Red de Líderes Hispanos), quien formó parte de la administración del presidente George W. Bush cuando una vasta reforma se derrumbó en el 2007 ante la oposición de ambos partidos.
Hacerlo a la manera de Rubio podría atraer a suficientes republicanos para llegar a un acuerdo. Pero ese método brinda además cobertura política y podría dejar a un lado otros importantes cambios de política.
Yo sé que la gente de la comunidad de activistas de inmigración están preocupados de que sólo aprobaremos las cosas fáciles y dejaremos las difíciles para luego. Yo tampoco quiero ver eso, señaló Rubio. Podemos establecer una secuencia.
El método de Díaz-Balart podría repetir el fracaso anterior.
Ambos tienen un sentido creciente e insoslayable como hispanos republicanos de que es su responsabilidad tomar la iniciativa en este tema, afirmó Ana Navarro, estratega republicana cercana a ambos legisladores de la Florida. Para ambos es una oportunidad de bruñir sus credenciales legislativas.
Marco ha visto que la reforma integral ha fracasado y está tratando de pensar fuera de la burbuja, comentó. No obstante, no tiene sentido atraer a más republicanos si no se gana a los demócratas. Un método progresivo sería difícil de vender.





























Mi Yahoo