Madre de niña baleada en ómnibus escolar pide justicia

 

jbrown@MiamiHerald.com

Cuando se supo la noticia de que 20 niños fueron muertos a tiros en una escuela de Newtown, Connecticut, en la mañana del pasado viernes, pocas personas en el sur de la Florida sintieron el dolor con tanta profundidad como Ady Guzman-DeJesus.

Hace exactamente un mes, Guzman-DeJesus, lo mismo que muchos de los padres de Connecticut, envió a su hija a la escuela. Y horas después, su niña, de 13 años, murió de un disparo dado por otro adolescente con un arma de fuego que había estado guardada en la casa de su madre en Homestead.

“Yo estaba en el carro cuando escuché lo del tiroteo en la radio”, dijo Guzman-DeJesus. “En ese momento lo recordé todo. Empecé a llorar y a temblar de tal manera que mi amiga tuvo que venir y ayudarme a salir del carro”.

Guzman-DeJesus dijo que había puesto algunos pésames en la página de Facebook de Sandy Hook Elementary.

“Sólo quería decirles que yo sabía cómo se estaban sintiendo”, dijo.

Ayer Guzman-DeJesus lloró al recordarlo en el tribunal de Miami-Dade mientras la fiscalía acordaba permitir que el homicida de su hija, Jordyn Alexander Howe, de 15 años, fuera sacado del centro juvenil de detención donde había permanecido desde el día de los hechos, el 20 de noviembre. A Howe, quien no compareció ante el tribunal, se le ordenó permanecer bajo arresto domiciliario con un grillete electrónico hasta su próxima audiencia, fijada para el 23 de enero.

Lourdes Guzman-DeJesus, a quien llamaban “Jina”, resultó muerta cuando Howe llevó una pistola calibre .40 en su mochila y la sacó en el ómnibus escolar que llevaba a los muchachos a tres escuelas chárter en el área del Suroeste de Miami-Dade. La pistola se disparó, y la bala alcanzó a Lourdes en el cuello. Howe, estudiante de Somerset Academy Silver Palms, enfrenta cargos de homicidio involuntario y por portar un arma oculta.

El incidente sucedió mientras el ómnibus llevaba a los muchachos cerca de la 296 calle y la 137 Avenida del SW en Homestead. Lourdes, quien estudiaba en Palm Glades Preparatory Academy, recibió el tiro frente a su hermana de 7 años. Había otros siete estudiantes en el ómnibus cuando se disparó la pistola, dijo la policía.

La fiscalía pidió el jueves al juez 30 días adicionales para decidir si acusarán a Howe como adulto. El juez Richard Hersch aceptó la extensión, y advirtió al abogado defensor público de Howe que si el adolescente viola los términos de su libertad condicional, sería encarcelado de nuevo.

Detectives de la policía de Miami-Dade continúan su investigación. Después del incidente, dijeron que al parecer Howe había sacado el arma del clóset de sus padres y la había llevado a la escuela por lo menos una vez anterior a la del fatal hecho. El día de la tragedia, él estaba en el ómnibus mostrando la pistola a otro estudiante cuando se disparó de pronto. Hasta el momento no se han presentado cargos contra sus padres.

Bajo la ley de Prevención de Acceso a los Niños de la Florida, es un delito de mayor cuantía que el propietario de un arma de fuego la deje donde un menor tenga acceso a ella, la saque en público o la use para dañar a otra persona.

El experto en las leyes sobre armas de fuego Jon Gutmacher dijo que como quiera, cuando un menor llega a los 15 años, tiene edad suficiente para saber que no debe llevar un arma de fuego a la escuela.

“Evidentemente se trata de una tragedia. Hay un niño que se posesiona de un instrumento altamente peligroso. Él sabe que está cometiendo un delito, y a esa edad ya lo sabe. Un arma de fuego no se dispara sola. Es una semiautomática calibre .40… y no dispara a menos que alguien apriete el gatillo”, dijo Gutmacher, entrenador y abogado de NRA.

Sin embargo, fuentes cercanas al caso dijeron que Howe vive con un hermano menor. Gutmacher dijo que de haber un niño de menos de 12 años en la casa, los padres deben tener el arma encerrada en una caja fuerte.

Hasta el momento la familia de Howe no ha querido comentar sobre el caso. Se alega que el arma era propiedad del padrastro de Howe.

“Esa arma de fuego no estaba en un lugar seguro, en esa casa hay un niño de menos edad, y los padres tenían la responsabilidad de mantener esa arma bajo llave”, dijo el portavoz de la familia DeJesus, Ron Book, cabildero y activista por la seguridad de los niños.

“Mucha gente está hablando hoy en todo el país sobre nuevas leyes que se debería aprobar”, dijo.

“Pero ya tenemos leyes establecidas que debieron haber protegido a esta madre y a sus hijos, y esperamos que se haga justicia y que él sea juzgado como un adulto”.

Ady Guzman-DeJesus dijo que ella cree que Dios guiará a los investigadores para que hagan lo correcto. Pero dijo que considera que el muchacho que mató a su hija debe ser castigado.

“Él tiene que pagar”, dijo.

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