San Juan -- La trágica muerte esta semana de dos menores, entre ellos un bebé de cuatro meses metido en un congelador, reabre el drama de la violencia contra la niñez en Puerto Rico.
Los puertorriqueños no salían de su asombro al escuchar al jefe de la Policía de la isla caribeña, Héctor Pesquera, que relató que el padrastro y la madre del bebé celebraron una parrillada con el menor todavía en el congelador de la nevera, adonde acudían a buscar hielo.
Las macabras explicaciones de Pesquera confirman la difícil situación por la que atraviesa la niñez de Puerto Rico, un territorio sumido en una profunda crisis económica desde hace más de un lustro y golpeado por una ola criminal ligada al narcotráfico.
Desempleo, falta de valores y pobre educación son causas apuntadas por los especialistas para explicar la situación por la que atraviesa Puerto Rico, donde se registran 200 casos de maltrato a menores cada mes y donde en 2010 —últimos datos disponibles— murieron 5 niños a causa de agresiones de sus propios padres.
La Policía tiene registrados en lo que va de año 32 asesinatos de menores de 18 años de edad a falta de días para el fin de 2012, en el que han muerto en circunstancias violentas 934 personas, 167 menos que en 2011.
El caso más desgarrador es el del bebé de solo 4 meses que se mantuvo durante 6 días en un congelador hasta que fue encontrado el martes por la Policía, que acudió en respuesta a una llamada de ayuda de la madre que vivía con otro hijo de cuatro años y el presunto asesino en una vivienda de la urbanización Caparra Terrace de San Juan.
Pesquera describió como “aberración a la naturaleza” el comportamiento de José Miranda López y, quizá, está todavía por determinar, la propia madre del menor, al mantener en una bolsa de plástico durante casi una semana el cadáver del bebé.
El jefe de la Policía señaló que, incluso, con el menor ya muerto, los progenitores celebraron una parrillada con vecinos y conocidos durante la cual acudían a buscar hielo a la nevera en un ambiente festivo.
La Oficina Federal de Investigaciones [FBI, por sus siglas en inglés] ha anunciado que tomará jurisdicción del caso al tratarse Miranda López de un fugitivo federal.
La Policía no ha dado muchos detalles del suceso, aunque Pesquera adelantó que se investiga si la madre estuvo involucrada en el asesinato.
La primera versión dada por la madre, Xiomara Rodríguez López, que según medios locales presenta señales de retraso mental, sobre los hechos fue que el padrastro del infante la encerró a ella y su otro hijo de 4 años dentro de un cuarto y colocó después al bebé en el congelador, lo que causó su muerte.
Rodríguez López aprovechó la ausencia, el martes, de Miranda López de la vivienda para pedir ayuda a una vecina, que se comunicó con la Policía.
El hallazgo del bebé se produjo poco más 24 horas después de otro incidente en el que murió otro menor, de 11 años, fallecido la noche del lunes durante un ajuste de cuentas en el que el objetivo era su tío.
El menor Christian Nieves Adams murió en la urbanización Antigua Vía de Cupey, localidad del área metropolitana de San Juan, cuando 4 individuos abrieron fuego contra su tío, Eric Adams Ramos, con antecedentes policiales por tráfico de drogas.
La Policía encontró en la vivienda de Adams Ramos, donde se hallaban ambos en el momento del crimen, más de 60 casquillos de distintos calibres, en lo que parece fue un ajuste de cuentas entre individuos relacionados con el tráfico de drogas.
Prensa y analistas subrayan hoy que la falta de escrúpulos de los individuos que cometen este tipo de asesinatos en los que están involucrados menores puede tener su raíz en la estrategia contra el crimen de mano dura que se estableció en Puerto Rico entre 1993 y 2000 pero que no resolvía los casos.
Esa generación, según se apunta, creció con la sensación de impunidad total debido a que en Puerto Rico se esclarece solo cerca del 30 por ciento de los asesinatos, lo que ha favorecido que ese tipo de individuos crean que no serán detenidos por los crímenes que cometen.




























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