En la mañana de ayer viernes murió en Miami, después de una larga enfermedad, Heriberto Rojas Acosta. Rojitas, como era conocido en el mundo artístico, dedicó la mayor parte de su vida al género del tango en calidad de cantante y guitarrista.
De cuna muy humilde, Rojitas nació en Artemisa, Cuba, el 16 de marzo de 1925 y se inició en la radio local en la década del 40, trabajando ocasionalmentev como animador de programas musicales. Posteriormente aprendió a tocar la guitarra de manera autodidacta y buscó el consejo y la orientación de las afamadas figuras del tango de entonces, Manolo Fernández y Cuco Vila.
En la década del 80 comenzó a acompañar a la guitarra a la cantante, también cultora del tango, Gloria María Calvo, con quien contrajo matrimonio. La pareja artística se presentaba habitualmente en sitios como “La Casa del Tango”, en La Habana, y teatros y cabarets de provincias. Además, tomaron parte en programas radiales y televisivos dedicados a la música argentina.
Junto con su esposa, Rojitas llegó a Estados Unidos en 1991. En Miami el dúo se presentó en programas radiales, el Teatro Bellas Artes y restaurantes como “Las Tapas” y “Graziano”; y en el 2003 grabó un disco con sus canciones más representativas.
Elocuente, afable, generoso, fino y, sobre todo, hombre de gran corazón, Berto Rojas fue un gran conocedor de la vida y obra de Carlos Gardel, a quien admiraba profundamente. Por eso, una de sus mayores alegrías fue visitar la tumba de El Zorzal, en el 2001, en el cementerio La Chacarita, en Buenos Aires, y recorrer los sitios que el Rey del Tango frecuentó. En Estados Unidos le sobrevive su esposa, Gloria María Calvo.
Los funerales tendrán carácter privado. Próximamente se celebrará una misa de recordación. Descanse en paz, Rojitas.






























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