Frecuencia de cirugías de ancianos varía por regiones

 

jdorschner@MiamiHerald.com

Un residente de la tercera edad de Miami Beach tiene un tercio de posibilidades de que le remplacen una rodilla que uno que vive en Roanoke Rapids, North Carolina, y un hombre de Hialeah en el Medicare tiene muchas más posibilidades de que le hagan procedimientos en la próstata que el promedio nacional.

Estos dos son los más recientes hallazgos de Dartmouth Atlas Project, que por más de 20 años ha estudiado las disparidades en el cuidado de salud en Estados Unidos.

Shannon Brownlee, principal autor de la más investigación, afirmó que los hallazgos tienen “grandes” implicaciones para los legisladores, quienes saben que deben encontrar formas para reducir los costos en el Medicare y el Medicaid si el país desea reducir el siempre creciente déficit federal.

El estudio no intenta mostrar cuál es una tasa correcta para cualquier procedimiento, afirmó Brownlee. “Para muchos casos no hay una respuesta correcta”, agregó, pero Dartmouth espera que el estudio alerte a los pacientes de que deben participar en la toma de decisiones con sus médicos.

“Las decisiones sobre los procedimientos electivos deben hacerse con los pacientes”, afirmó Brownlee. “Pero en demasiadas ocasiones lo que el paciente puede preferir es ni siquiera haber venido, y es la opinión y las creencias personales del médico las que determinan el curso del tratamiento”.

Sin embargo, en el panorama más amplio, los estudios de Dartmouth han mostrado que los modelos de práctica de los médicos varían ampliamente y a menudo pueden ser más importantes que la necesidad médica en determinar el cuidado. Un bien conocido estudio de hace un cuarto de siglo mostró que las mujeres en una ciudad de Nueva Inglaterra eran tres veces más propensas a tener histerectomías que las de una ciudad cercana.

El estudio más reciente, que usa datos del 2008 al 2010, muestra que los hombres en Medicare en Hialeah tienen un 55 por ciento más de probabilidades que el promedio nacional de tener una resección transuretral de la próstata, un procedimiento para reducir las próstatas alargadas. Los hombres de Hialeah entre 66 y 74 años tienen más del doble de posibilidades de tener exámenes PSA para el cáncer de próstata.

“Hialeah está muy ocupada con las próstatas de los hombres”, afirmó Brownlee. “Esa tasa transuretral es muy alta. Y también la de las vesículas”. El estudio encontró que las personas de la tercera edad de Hialeah tienen el 58 por ciento más de probabilidades de que les extraigan la vesícula que el promedio nacional.

“No estoy seguro de lo que pasa”, dijo Brownlee.

Tenet Healthcare administra los dos mayores hospitales en la ciudad, Hialeah y el Palmetto General. Una portavoz de Tenet refirió preguntas a Linda Quick, presidenta de South Florida Hospital and Healthcare Association.

“Francamente, no sé lo que viene primero”, declaró Quick. “Las influencias, preferencias y patrones de práctica del médico, o la elección de la comunidad”. Los médicos pueden estar influyendo a los pacientes o las preferencias de los pacientes para recibir un cuidado agresivo pueden estar convenciendo a los médicos a ofrecerles el cuidado que desean.

Con las próstatas puede haber también un problema de cuán actualizada está la educación médica de un suministrador de cuidados médicos. Mientras que se acostumbran las pruebas y los procedimientos agresivos de próstata para los hombres, Brownlee dijo que estudios definitivos recomiendan ahora un enfoque más cauteloso.

“Las personas en Dartmouth han estado diciendo que hay verdaderas preocupaciones sobre la relación costo beneficio de las pruebas PSA”, afirmó Brownlee. El tema es que las pruebas PSA pueden producir falsos positivos que llevan a biopsias innecesarias, e incluso si un hombre de más edad tiene cáncer de próstata, los procedimientos para tratarlo pueden ser problemáticos, explicó Brownlee.

Dos “estudios muy grandes” —uno en Estados Unidos y el otro en Europa— mostraron que “puede haber algún pequeño beneficio de mortalidad pero a un precio muy alto para los hombres”, con tasas “muy altas” de impotencia e incontinencia, explicó Brownlee.

Muchos urólogos no están de acuerdo y continúan manteniendo que ese tratamiento agresivo es beneficioso, pero el punto principal del trabajo de Dartmouth es que los pacientes deben entender sus elecciones.

Brownlee indicó que los médicos y los hospitales dicen a menudo que ellos simplemente hacen lo que los pacientes desean, pero los datos no muestran tendencias consistentes en todos los procedimientos. Por ejemplo, las personas de la tercera edad de Hialeah tienen tres veces menos probabilidades de tener una operación de la espalda o una sustitución de rodilla que el promedio nacional.

“Mucho de esto se llama el currículo oculto”, en el que los médicos tienden a tomar decisiones basadas en lo que se les enseñó durante sus programas de residencia, afirmó Brownlee.

En realidad, incluso dentro del sur de la Florida, los patrones varían ampliamente. Las personas de la tercera edad en Miami Beach tienen sustituciones de rodillas y cirugías de desviación coronaria en alrededor una mitad del promedio nacional. En South Miami, es mucho menos probable tener una angioplastia, mientras que una persona de la tercera edad en Miami es 15 veces más probable que reciba una prueba PSA que un hombre en Lebanon, New Hampshire.

El desafío es encontrar patrones de medicina basados en pruebas, para que los procedimientos innecesarios se puedan eliminar, declaró Brownlee, autor del libro Overtreated: Why Too Much Medicine Is Making Us Sicker and Poorer.

“Un estimado conservador es que alrededor de un 30 por ciento del dinero que gastamos en el cuidado de salud se pierde”, apuntó Brownlee. “Creo que eso es un estimado bajo”.

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