Jon Hammar, el veterano de la Infantería de Marina del Sur de la Florida que fue detenido en una prisión mexicana fronteriza, por introducir la escopeta de su bisabuelo en el país, fue liberado el viernes en lo que su madre llamó un milagro de Navidad.
Hubo una demora de último minuto con respecto a los papeleos, pero la representante de la Florida Ileana Ros-Lehtinen, quien había estado esforzándose porque lo pusieran en libertad, dijo que él estaba de vuelta sano y salvo en Estados Unidos tras dejar la cárcel en Matamoros, México.
Su madre, Olivia, dijo que ella y su esposo se despertaron con una llamada de las 2:30 a.m. del abogado defensor de Hammar con la buena noticia. El padre de Hammar, Jon, encontró rápidamente un vuelo a Texas.
Llegamos en 11 minutos al aeropuerto desde nuestra casa en Palmetto Bay, dijo Olivia a The Miami Herald. Este es nuestro milagro de Navidad.
El Hammar mayor esperó a su hijo, a la salida de la cárcel junto a funcionarios del Departamento de Estado, la Patrulla de Aduana y Fronteras y de la Policía de Inmigración y Aduana de EEUU, según la oficina de Ros-Lehtinen.
Hammar y su padre permanecerán en Texas por unos días, dijo Olivia, porque su hijo está interesado en recuperar la casa móvil Winnebago de 1972 que manejaba y unas nueve tablas de surf que transportaba cuando las autoridades mexicanas lo arrestaron.
Será el cierre del capítulo para él, agregó Olivia.
Hammar fue arrestado el 13 de agosto cuando él y otro veterano de la Infantería de Marina, quienes se encaminaban a Costa Rica para surfear, trataron de pasar por México. Las autoridades estadounidenses le dijeron a Hammar que podía declarar una escopeta Sears & Roebuck de seis décadas en la frontera. El arma de fuego es apropiada para disparar a conejos y pájaros.
Pero las autoridades mexicanas no aceptaron los documentos de registro en EEUU de Hammar para la reliquia desarmada. Los fiscales lo acusaron con un delito grave: posesión de un arma de fuego restringida al uso de las fuerzas armadas de México.
Hammar fue enviado a la prisión de Matamoros, donde, en un momento dado, los internos que pertenecen a los carteles locales de la droga llamaron a los padres de Hammar para tratar de sacarles dinero.
Funcionarios estadounidenses intervinieron y se separó a Hammar de la población penal general, pero aún pasaba gran parte de su tiempo encadenado a una cama para que no escapara.
McClatchy, la compañía matriz del Herald, informó por primera vez el 6 de diciembre del aprieto de Hammar, cuando su familia decidió hacer público el caso. Los legisladores respondieron rápido. El senador Bill Nelson, un demócrata por la Florida, exhortó a México a liberar a Hammar. La representante Ileana Ros-Lehtinen, republicana por Miami, y la familia de la congresista usaron su posición como presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes para presionar a las autoridades estadounidenses y mexicanas.
Ella criticó a la administración de Obama por lo que dijo era un fallo de ofrecer detalles sobre los esfuerzos para liberar a Hammar y persuadir a varios de sus colegas en el Congreso a firmar cartas al Departamento de Estado y al Departamento de Seguridad Nacional a nombre de Hammar.






























Mi Yahoo