BUENOS AIRES -- Con el inicio del verano en el hemisferio sur, los ciclistas en toda la capital argentina parecían ansiosos por recorrer las calles y disfrutar del calor. Eso habría significado buenas noticias para los fabricantes y las tiendas de bicicletas en toda la ciudad, pero han aparecido varios baches en el camino.
Cierta disfunción económica ha saboteado cualquier potencial auge ciclista.
Sin embargo, en un rincón de la fábrica de bicicletas Musetta, en los suburbios de Buenos Aires, acumulan polvo varias cajas de cartón con bicicletas de montaña ensambladas parcialmente y que no se pueden vender: les falta un pedal, un asiento o el manubrio.
No es un caso aislado. En la tienda de bicicletas Nodari Bikes, el inventario se está agotando.
Los líderes sociales han tratado de hacer de Buenos Aires una ciudad amigable para los ciclistas, pero en el camino se interpuso una iniciativa del gobierno: prohibiciones proteccionistas a la importación, para tratar de estimular la producción nacional, han estrangulado el suministro de todo tipo de productos, desde plátanos hasta medicamentos bajo receta.
Promulgadas por el gobierno federal el 1 de febrero, las nuevas leyes bloquean o restringen la importación de unos 600 productos y exigen a las empresas extranjeras que se asocien con fabricantes locales.
Las leyes han ayudado a que repuntara la capacidad de fabricación nacional argentina, además de que han reducido el desempleo y han mejorado la balanza comercial. Sin embargo, también han hecho que muchos productos sean difíciles de encontrar, haciendo que los precios aumenten.
Para los ciclistas, eso ha significado menos bicicletas disponibles, pues el negocio depende principalmente de piezas fabricadas en el extranjero.
Los negocios de bicicletas “siguen vendiendo lo poco que les queda y esperando a ver qué van hacer”, dijo Claudio Nodari, propietario de una de estas tiendas. “Es una lástima… El ciclismo estaba creciendo, era un momento de oportunidad”, agregó.
En 2011 se vendió un récord de 1,8 millones de bicicletas en Argentina. El sector había pronosticado que las ventas superarían los 2 millones de bicicletas en 2012, produciendo unos ingresos calculados en 510 millones de dólares.
Sin embargo, la Cámara Argentina de Comercio e Industria de Bicicletas (Commbi) calcula que 2012 concluirá con unos 1,6 millones de bicicletas vendidas y ese número habría sido aún menor, agregó, si no hubiese sido por un programa de la ciudad de Buenos Aires que ofreció préstamos de hasta600 dólares para la compra de una bicicleta.
En su primera semana, el programa de financiamiento atrajo 4.000 solicitudes en las 21 tiendas de bicicletas que participaron.
En todo caso, los argentinos han respondido con creatividad, mientras la presidenta Cristina Fernández impone estrictos controles de divisas y otras medidas financieras destinadas a luchar contra la alta tasa inflacionaria y detener la fuga de dólares.
El propietario de la fábrica de bicicletas Musetta, Adrián Giuliani, ha tenido que cancelar sus planes de expansión en la producción de bicicletas de montaña y especiales de gama alta. En cambio, la fábrica está fabricando piezas, como postes para sillín, que se vieron afectadas especialmente por las restricciones a la importación. También está fabricando bicicletas más simples.
“En vez de ampliar a nuevos modelos, estamos produciendo muchas bicis para niños… y las playeras… que no requieren muchas piezas importadas. Y (el negocio) es estable”, dijo Giuliani.
En la fábrica Bicicletas Enrique, en la noroccidental ciudad argentina de Córdoba, su presidente Enrique Españon dice que 2012 terminará con una caída del 15% en las ventas frente a 2011. El fabricante depende de las partes importadas para la mayor parte de su producción.
Los líderes empresariales dicen que los controles han obligado a empresas de todo tipo a encontrar estrategias creativas sólo para evitar la bancarrota.
El fabricante italiano de automóviles Porsche, por ejemplo, ahora se dedica también a la exportación de vino argentino, mientras que BMW exporta arroz para satisfacer una regla que lo obliga a tener ventas iguales tanto de bienes importados como los de producción nacional colocados en el extranjero.
Los fabricantes argentinos de bicicletas, sin embargo, no estaban preparados para exportar ni para satisfacer por sí mismos la demanda local, lo que significó que el precio de las bicicletas y sus piezas se disparara y que los inventarios disminuyeran, dijo el presidente de Commbi, Claudio Canaglia.
En Nodari, una bicicleta de marca Mongoose, que se vende por 150 dólares en Estados Unidos, ahora cuesta el equivalente de 700 dólares en Argentina.






























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