Los fines de semana, cuando el sol declina y sus rayos de luz se hacen más tenues, en las iglesias y templos del sur de la Florida se escuchan las voces e instrumentos musicales en una glorificación y alabanza al Dios eterno.
En elaboradas presentaciones musicales de orquestas profesionales y corales de adultos y niños integradas por miembros de cada una de estas iglesias de diversas denominaciones cristianas, los asistentes contemplan al Creador, lo honran, bendicen e imploran con corazón abierto para que los reciba en sus brazos.
Los conciertos están a cargo de renombrados conjuntos musicales como Seraphic Fire, The Bach Society y Orchesta Miami, al igual que coros infantiles bien establecidos como Miami Childrens Chorus, Singing Songs Boychoir y Girl Choir of South Florida. La mayoría son espectáculos gratuitos o de un costo nominal como un regalo cultural de las iglesias a las familias de todos los estratos socioeconómicos.
La gente está descubriendo una riqueza de expresión musical, apuntó Donald Oglesby, director artístico y fundador de Miami Bach Society, entidad que abarca orquesta, corales y solistas vocales e instrumentales. Las iglesias desean atraer más gente y al mismo tiempo, las organizaciones artísticas buscan incrementar sus audiencias y servir más a la comunidad.
Este esfuerzo cultural de las iglesias busca fortalecer la antiquísima tradición de presentar conciertos en los santuarios y de orar por medio de la música en servicios litúrgicos impregnados de viejas y nuevas melodías.
La música siempre ha sido parte de la Iglesia desde los primeros tiempos; las escrituras judías hablan de cantar y tocar instrumentos, precisó Kenneth Willy, director de Música de la Iglesia Episcopal St. Thomas, en Coral Gables. Ahora la estamos haciendo más accesible a más personas; quienquiera puede venir a la iglesia y escuchar música maravillosa.
Las composiciones son heterogéneas y reviven creaciones del devenir de los siglos: salmos, himnos, motetes; y abarcan un universo de compositores, desde los anónimos de los albores del cristianismo, hasta las grandes leyendas como Mozart, Bach, Händel y Beethoven. Sus presentaciones, sin embargo, no solamente constan de imponentes órganos o delicados violines, sino también de tambores, guitarras y maracas, aderezando las partituras más clásicas y barrocas con elementos modernos.
Las voces de las corales, vertidas en los oídos del público, abarcan todos los matices: sopranos, tenores, bajos y las angelicales expresiones de los niños que, como decía San Agustín, destilan la verdad del corazón y encienden sentimientos de piedad.
Esta temporada navideña ha sido particularmente activa con una amplia oferta de programas musicales producidos por las propias iglesias y conciertos de conjuntos comunitarios. Bach Society presentó Oratorio de Navidad de Johann Sebastian Bach, en la Primera Iglesia Metodista Unida de Coral Gables. La obra, que expresa vívidamente la alegría exuberante y la intimidad de María con el Niño Jesús, ha acariciado miles de corazones durante varias generaciones.
Seraphic Fire, nominada a dos premios Grammy 2012, ofreció El Mesías, la obra más conocida de Georg Friedrich Händel, en las iglesia espiscopales St. Gregorys, en Boca Raton; All Saints, en Fort Lauderdale y en varios templos de Miami. La Civic Chorale of Greater Miami continuó la tradición vocalista de este concierto en la Iglesia Presbiteriana Old Cutler, en Palmetto Bay.





























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