DAMASCO -- El emisario internacional Lakhdar Brahimi se quedará hasta el sábado en Damasco para intentar aplicar un plan internacional para salir de la crisis, pero los principales grupos de oposición siguen rechazando cualquier solución que no pase por la salida del presidente Bashar Al Assad.
En este día de Navidad, el papa Benedicto XVI exhortó este martes a los beligerantes sirios a hacer que “cese el derramamiento de sangre”, a facilitar la ayuda a los desplazados y a alcanzar “una solución política al conflicto” que en mas de 21 meses ha dejado unos 44,000 muertos.
La Organización de Naciones Unidas (ONU) advirtió este martes que los sirios están “perdiendo la esperanza” al agravarse la guerra en el país, con las perspectivas diplomáticas estancadas y la ayuda internacional cortada.
Las últimas conversaciones de Brahimi con el presidente sirio Bashar al Asad no denotaron voluntad alguna de negociar por parte del régimen, según diplomáticos, y existen síntomas crecientes de una guerra sectaria en la oposición contra Assad.
La ONU tuvo que cortar el envío de alimentos que provee a 1.5 millones de sirios por falta de fondos, y John Ging, un alto funcionario de la organización, dijo que “la comunidad humanitaria en Siria está en dificultades”.
Con cuatro millones de personas en situación precaria en el país y más de 500,000 refugiados registrados en el exterior “se hace cada vez más difícil hacer solamente las cosas más elementales para ayudar a la gente a sobrevivir”, dijo Ging, jefe de operaciones de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU.
Por su lado, en Manama, los dirigentes de las monarquías petroleras del Golfo hicieron un llamamiento para acelerar la transición política en Siria, e instaron a la comunidad internacional a “actuar rápidamente para poner fin a las matanzas.
Según un responsable de la oposición siria tolerada, Hasan Abdel Azim, que dirige el Comité de coordinación para el cambio nacional y democrático.



























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