ATLANTA -- Nadie podría haber predicho de manera perfecta todos los momentos mágicos que Chipper Jones tuvo durante la última temporada de su ilustre carrera. Pero aquellos que entendieron la terquedad de Jones sabían que no iba a comenzar su último viaje rehabilitándose en Ligas Menores.
Si había una cosa que Jones odiaba además de perder, era viajar a una ciudad de Ligas Menores para compilar unos turnos al bate y recuperar su ritmo antes de ser activado de la lista de lesionados.
Pero esta era una de esas instancias en la que parecía que la terquedad de Jones no lo dejaba comprender que realmente necesitaba rehabilitarse en Ligas Menores.
Durante las tres semanas que habían pasado desde la última vez que vio acción en un partido, el veterano de 40 años de edad se había sometido a una cirugía en su rodilla izquierda. Era la tercera operación realizada en una de sus rodillas dentro de un período de 20 meses.
Y antes de lesionarse la rodilla, apenas había registrado 25 apariciones en el plato durante la pretemporada.
Aun así, el capataz de los Bravos, Fredi González, sabía de antemano lo que iba a suceder cuando le pidió a Jones que se presentara en su oficina en el Minute Maid Park el 9 de abril. La intención era convencer a Jones de jugar en al menos un partido de Liga Menor. El resultado arrojó un plan diferente.
“Se siente listo para jugar", dijo González ese día. “Se trata de un tipo con [10,166] turnos al bate, de alguna manera tenemos que creerle”.
“Simplemente pensé que era tiempo perdido, porque seis turnos al bate no me iban a ayudar con lanzamientos de 95 [millas por hora] cuando regresara a Grandes Ligas”, destacó Jones. “Entonces por qué no mejor comenzar a jugar con el equipo grande”.
Entonces Jones fue activado e inmediatamente colocado en el lineup titular para el encuentro del 10 de abril en contra de los Astros. En retrospectiva, este era el lugar correcto para que el veterano comenzara su último viaje en Grandes Ligas. Sus padres siempre habían tomado ventaja de la oportunidad de viajar aproximadamente por seis horas desde su rancho en Texas para ver a su hijo en acción.
Con su padre y madre sentados justo detrás del dugout visitante, Jones caminó rumbo al plato al arrancar el segundo inning. Aparte de haber enfrentado a su compañero Randall Delgado en práctica de bateo cinco días atrás, Chipper no había visto un pitcheo desde el 20 de marzo, dos días antes de que anunciara que se retiraría al final de la campaña del 2012.
A pesar de ello, Jones no dio señales de estar fuera de forma al conectar un envío del derecho de los Astros Kyle Weiland con cuenta de 1-0 por el medio del diamante para un limpio sencillo. Este fue sin duda un buen comienzo para uno de los mejores bateadores ambidiestros de todos los tiempos, pero sólo era el principio de un memorable debut de temporada.
Jones regresó al plato en el tercer inning y conectó un slider de Weiland con cuenta de 2-1 que burló la barda del jardín derecho-central. El cañonazo de dos carreras ayudó a evitar que los Bravos comenzaran la campaña con cinco derrotas consecutivas. Al mismo tiempo, fue una probadita de lo que su última temporada mágica traería.




























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