Es ahora el momento para poner regulaciones más estrictas sobre las armas de alta potencia, que en realidad deben estar solamente en manos de personas entrenadas, como soldados, policías, etc. No tiene sentido que civiles sin ninguna preparación tengan la facilidad de adquirir un rifle de esa potencia como si se tratara de un juguete. Ahora bien, si la mayoría de los ciudadanos está de acuerdo en fijar regulaciones más drásticas sobre las armas –y yo soy una de ellos–, también es muy importante meditar como familias los cambios y regulaciones que podemos hacer.
Como madre y abuela me preocupa que hayamos dejado en manos de la tecnología a nuestros hijos y nietos. En la televisión, los juegos de video, las películas se enaltece el acto de matar. Las familias necesitamos dar mucho amor, no dejar que nuestros hijos, nietos, hermanos y padres se sientan solos. Es muy importante la comunicación para saber cómo se sienten y qué piensan los que viven bajo nuestro techo y aun cuando ya no viven con nosotros hay que mantener esa línea directa, que sepan que si nos necesitan estamos ahí. Cuando los seres humanos seamos de nuevo sensibles al dolor de los demás, veremos menos asesinatos, menos suicidios. Abramos nuestros corazones y demos lo mejor de nosotros a la humanidad.
Esther Almeida-Díaz
Miami





























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