Aunque los negocios con Venezuela forman 40% de todo el comercio cubano, es mucho menos que durante los días cuando Europa oriental representaba 80% del comercio de la isla.
Una pérdida de entre 2.000 millones y 4.000 millones de dólares sería definitivamente considerable. Pero no es lo mismo que la eliminación total de los subsidios soviéticos a inicios de la década de los noventa, dijo Richard E. Feinberg, profesor de política económica internacional en la Universidad de california, San Diego. Cuba no va a regresar a la era de las bicicletas. ¿Podrían lanzar la economía cubana a una recesión? Sí.
La durabilidad de la economía cubana, en ese caso, vendría en gran parte gracias al éxito del gobierno de La Habana en cortejar a inversionistas extranjeros.
Cuba ha respondido a esa posibilidad cortejando a inversionistas extranjeros.
El mes pasado, el gobierno anunció que había llegado a un acuerdo con una subsidiaria de la empresa brasileña Odebrecht para que administrase una refinería azucarera, un paso inusual ya que la industria ha estado vedada a la participación foránea.
Cuba ha fortalecido además relaciones comerciales con China y varios países latinoamericanos y europeos.
China ha invertido en proyectos petrolíferos territoriales, y junto con Canadá se ha convertido en un actor importante en el sector del níquel en Cuba. España tiene participaciones en los sectores de hotelería y tabaco, mientras que la empresa francesa Pernod Ricard ayuda en la exportación de licores. Y desde el 2009, Brasil ha participado en un masivo proyecto para reconstruir y modernizar el puerto de Mariel.
El comercio con China fue de 1.900 millones de dólares en el 2010, y sigue subiendo, y Raúl Castro a los líderes chinos y vietnamitas este año.
El gobierno dice que quiere estimular las inversiones extranjeras en empresas conjuntas, pero el proceso puede ser largo y engorroso, y el hurto, falta de incentivos a la productividad y la intervención del gobierno reducen la eficiencia. Las compañías extranjeras pagan impuestos estratosféricos.
Feinberg, que escribió un reporte sobre inversiones extranjeras en Cuba publicado este mes por el centro de estudios estadounidense Brookings Institution, dijo que aunque existen varias empresas extranjeras operando exitosamente en la isla, otras han tenido problemas, lo que desalienta a posibles inversionistas. Mencionó en particular dos casos recientes: La toma por el gobierno de una compañía de alimentos dirigida por un empresario chileno acusado de corrupción y las contenciosas negociaciones en torno a un contrato con la empresa holandesa-británica Unilever, ante cambiantes condiciones del gobierno.
El gobierno cubano tiene que decidir sin ambigüedades sobre las inversiones extranjeras. Pienso que hay divisiones entre la dirigencia del país, dijo Feinberg. Algunos temen que las inversiones extranjeras afecten la soberanía, crea centros independientes de poder o es explotadora.
Estimó que Cuba básicamente perdió unos 20.000 millones de dólares que habría recibido en el último decenio si siguiese prácticas típicas en otros países en desarrollo. En lugar de ello, Cuba recibió en ese período apenas 3.500 millones en inversiones extranjeras.






























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