Miami

El popular Palacio de los Jugos abrirá tres locales en Miami

 

Especial para The Miami Herald

Hace más de 40 años, los cubanoamericanos Apolonia Bermúdez y el que era entonces su esposo, Reinaldo Bermúdez, invirtieron en una frutería llamada Palacio de los Jugos en la Pequeña Habana.

En la actualidad, Apolonia Bermúdez, a sus 75 años, está lista para abrir su sexto restaurante, en el 1265 W. 49 Street en Hialeah, en enero. También se preparan nuevas ubicaciones en la SW 27 Avenue, justo al norte de Coral Way en Miami, y en el Aeropuerto Internacional de Miami. Bermúdez espera abrir estas últimas aproximadamente a mediados de año entrante.

El Palacio de los Jugos debe su nombre a su larga lista de bebidas a base de frutas, tales como las de mamey y coco. Pero la cadena sirve además comidas cubanas típicas, como el congrí y los chicharrones de cerdo, que dicho sea de paso, resulta uno de los más populares. Además, sirven sándwiches, mariscos, productos de la panadería y frutas frescas.

Apolonia Bernudez lleva ahora el negocio junto a su hijo, también llamado Reinaldo Bermúdez. Su negocio estuvo recientemente en primer plano político nacional, cuando el candidato presidencial republicano Mitt Romney celebró un evento de campaña este año en el Palacio de los Jugos #2, en el 7085 SW de Coral Way.

“Yo no podía creerlo”, dijo Apolonia Bermúdez. “Una persona como yo, con otros lugares que son muy conocidos, y que él escogiera mi negocio, me sentí como si fuera la reina del mundo porque al elegirme me hizo sentirme hermosa. ¡Y hay tantos negocios importantes aquí!

Pero, lo mismo que el lugar captó la atención de personalidades importantes, ha sido durante años un punto popular entre los locales. Severo Pasqual quien desde hace seis años es vecino de Miami, come a menudo en el restaurante.

“La comida es deliciosa y me recuerda a mi tierra”, dijo Pasqual, quien es oriundo de Oriente, Cuba, mientras comía un sándwich cubano en el restaurante ubicado en el 5721 W. Flagler Street.

La frutería de La Pequeña Habana duró unos cuatro años, hasta que se mudaron a la ubicación de Flagler, más grande.

“Empezamos aquí a trabajar duro”, dijo Bermúdez. “Yo trabajaba en una cocina chiquita: puerco, congrí, chicharrones y ensalada de frutas. Nosotros vendíamos alrededor de $300 al día. Luego empezó a crecer. Llegamos de la nada a algo. Trabajamos duro. Estoy agradecida de ver lo bien que nos ha ido”.

Hasta el día de hoy, Bermúdez se levanta a las 4 a.m. y a veces se va después de las 6 p.m. Ella trabaja unos seis días a la semana, y hasta limpia los baños a pesar de tener alrededor de 1,000 empleados.

“Mi vida es la misma”, dijo. “A mí me gusta mucho estar aquí. Siempre estoy chequeando cómo saben los jugos y las comidas”.

La inspiración del Palacio de los Jugos provino de su país natal. Ella nació en Las Villas, Cuba, en una zona rural de la isla.

“Fue una vida fantástica, con pájaros, frutas, plantas y la naturaleza en general”, dijo. “Yo nací entre las plantas. Yo era una muchacha del campo”.

Llegó a Estados Unidos en 1965 con su esposo. Trabajó en una factoría y en un supermercado. Ambos ahorraron para abrir la tienda. Se divorciaron hace unos 10 años.

“Nosotros decidimos, ¿para qué trabajar para otro si podemos hacer las cosas por cuenta propia?”, dijo. “Todo el mundo tiene el derecho de salir adelante, y este es el país de las oportunidades”.

El nicaragüense Alvaro Zamuria trabaja hace cinco años en el Palacio. Apolonia Bermúdez le ofreció trabajo cuando estaba desempleado.

“Yo me siento muy bien. Todos nos tratamos como una gran familia”, dijo Zamuria, mientras pelaba unos cocos. “Tenemos gente de todas partes del mundo”.

Los turistas vienen hasta los diferentes locales para probar los jugos de frutas tropicales, y el Palacio ha aparecido en la televisión de EEUU y otros países.

“El mundo conoce el Palacio de los Jugos”, dijo Bermúdez.

Apolonia planea seguir trabajando hasta que pase de los 90 y ha abierto las puertas del trabajo a sus cinco nietos. Dijo que el restaurant de Flagler le es querido porque ella lloró, sufrió y se sacrificó allí.

“Yo no quiero que este lugar se venda”, dijo. “Yo lo voy a dejar como si fuera mi creación. Yo quiero que sea histórico”.

Más de Es noticia esta semana

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y señalamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK


Empleo

Palabras clave(s) Ciudad Estado Categoria