Por años Lourdes Bover ha vivido con el temor de morir a manos de su hija.
La chica de 13 años de edad, a quien Bover adoptó cuando tenía 6, padece varios problemas mentales y emocionales, y frecuentemente ataca a la madre a golpes, arañazos y mordidas.
A veces se agrede a sí misma y en una ocasión le rompió la cabeza a su hermano menor estrellándolo contra un piso de concreto. Hace poco, Bover descubrió una carta escrita por ella en la que amenazaba con asesinar a un compañero de escuela.
La mujer de origen mexicano admite con cierta pena que cree que la jovencita sería capaz de cumplir su amenaza. Por esas razones en marzo logró, tras mucho esfuerzo, internarla en el Centro de Salud Mental y Unidad de Crisis del Hospital Jackson Memorial, pero la adolescente solo puede permanecer allí temporalmente.
En enero debe regresar a casa, algo que atemoriza a la madre.
Mi hija no está bien y representa un peligro para la familia y la sociedad, aunque me duela admitirlo. Ya está más grande que yo y físicamente no la puedo controlar, declaró Bover en su casa de South Miami.
Siempre se habla mucho sobre tragedias como la de Connecticut pero no se hace énfasis en la salud mental de los jóvenes, por eso pasan esas cosas y los enfermos mentales se convierten en criminales.
Bover se refiere a la masacre del 14 de diciembre, cuando el joven de 20 años Adam Lanza entró armado a la escuela primaria Sandy Hook de Newtown y asesinó a tiros a 20 niños y a 6 adultos.
Presuntamente Lanza sufría problemas psicológicos por lo que la horrenda matanza ha despertado un debate sobre la disponibilidad de asistencia de salud mental en Estados Unidos.
Cifras recientes indican que 1 de cada 4 personas en el país padecerá de algún tipo de enfermedad mental en algún momento de su vida, sin embargo expertos están de acuerdo en que el problema no recibe la atención debida.
En los pasados tres años se cortaron $4,500 millones del presupuesto de los estados, designado a esa rama de la salud pública, según un reporte de la Asociación Nacional de Directores de Programas Estatales de Salud Mental (NASMHPD).
Un problema alarmante
El asunto es quizás más alarmante de lo que los números demuestran, según Modesto Abety-Gutiérrez, presidente de The Childrens Trust, una organización sin fines de lucro que asiste a niños del condado Miami-Dade.
A nivel nacional solo el 50 por ciento de las personas con problemas mentales son diagnosticadas, explicó Gutiérrez. Y solo una tercera parte de éstas recibe tratamiento.
Gutiérrez dijo que existen diversos obstáculos para la mejoría del sistema: no hay suficiente personal entrenado en los hospitales y escuelas, las compañías aseguradoras no ofrecen la cobertura adecuada para el cuidado mental, y no se hace énfasis en la salud mental preventiva.
Estos problemas no surgen de la nada, sino que comienzan a una edad temprana y de ser tratados a tiempo, en muchos casos, no empeorarían, declaró el doctor Peter Gorski, director del departamento de Salud y Desarrollo Infantil de The Childrens Trust. Así como cuidamos la salud física, y hacemos exámenes para determinar problemas físicos, deberíamos hacer lo mismo con el aspecto psicológico.






























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