Soy peruano, casado (38 años de matrimonio), tres hijos, y vivo en EEUU desde 1986. Ese año salí del Perú hacia acá, yo solo, con propósito de escapar del desorden nacional producido por la amenaza constante del Sendero Luminoso, y buscar cómo traer y reorganizar mi familia en este ambiente de tranquilidad. Sólo con la elección de [Alberto] Fujimori dos años después de mi viaje a EEUU, el país tomó una nueva senda, pero a pesar de la exitosa eliminación de Sendero, durante los años siguientes el fujimorismo tampoco arregló los destinos (mejor debo decir, los DESATINOS) del país, hasta que, para mi sobresalto y el de muchos, Keiko [la hija] perdió la elección en el desempate contra el teniente coronel Ollanta Humala en el 2011. Lo que era difícil de creer que este nuevo presidente, de supuestos antecedentes de izquierda, trajera al país el reposo y la esperanza que queríamos todos los peruanos, pero --¡milagro! – así parece haber ocurrido. Sin embargo, ¡sorpresa!, Humala se ha ganado el respeto de toda la comunidad democrática del continente...
Todo lo dicho lo he vivido desde acá (nunca más regresé al Perú). Pero cuando los hijos terminaron sus estudios de secundaria (hoy día ya son adultos), mi esposa y ellos viajaron para acá y cuando ella solicitó una tarjeta de Seguro Social, se la dieron fácilmente (pienso que por error) y así pudo ayudarme a trabajar. En los años subsiguientes, nuestros hijos ya están, uno con residencia temporal, y el otro con residencia definitiva. Hoy día ya tenemos Medicare mi esposa y yo, y cada día le damos gracias a nuestro Dios
Más que para una consulta, le escribimos para felicitarlo por tantos años de estar prestando el valioso servicio informativo de su columna a los extranjeros en todo el país.
Jairo Espinoza y familia, Wilmington, Delaware
Muchas gracias, don Jairo y su dignísima esposa por su interesante carta, la que no sólo ilustra su éxito familiar en términos inmigratorios, pero que es un testimonio de lo que la inmigración de extranjeros valiosos como ustedes ha hecho y sigue haciendo de manera cotidiana en estos grandes EEUU.
En los años 1980s, me tocó a mí, igual que lo hizo usted (aunque unos pocos años antes), emigrar también UNA VEZ MÁS (!) a este nuevo y bendito país, EEUU, que me deparó la satisfacción de hacerme abogado de la causa inmigratoria de muuuuchos extranjeros como usted y yo mismo, y verlos prosperar y comenzar a dormir con sosiego como lo hacen usted y su familia.
En estos momentos, se ciernen nuevamente amenazas de sufrimientos, si no de cadenas, prisiones, y exterminios, tenebrosamente cercanos en la complejidad de situaciones sociales difíciles e irresolubles en que a diario vivimos. La actual lucha de partidos políticos en EEUU – léase, de los ultra-ricos contra la clase media y clase pobre por conservar aquellos uno ó dos por ciento MÁS de sus impuestos por sus billonarios ingresos—tiene al actual gobierno demócrata paralizado y a todos nosotros al borde, ya no sólo de una recesión, sino de su subsiguiente INFLACIÓN. La resistencia (que no callo en calificar de RACIAL contra el Presidente) la anunció hace ya un par de años el jefe de la minoría en el Senado, el señor Mitch McConnell, y, aunque aparentemente fallida, es secreto a voces, cada día más soterrado. Los asesinatos –a manos de desquiciados amparados por la libertad de armas (la 2da. Enmienda a la Constitución)– ACABAN DE HACER GEMIR a todo el país ante el sacrificio de 20 niños de primer grado y seis adultos en Connecticut. Los desempleados en EEUU ya suben a 50 millones al momento presente. Los países europeos, excepto Alemania y dos ó tres más, están estrangulados por sus deudas y sus desempleados – Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia (!). Los negocios grandes de estupefacientes (cocaína, heroína, y demás -ínas) tienen a una docena de sus capos... escapados a Cuba.
Demos gracias a Dios, don Jairo, de que usted y yo ya alcanzamos la edad en que se comienza a vivir hacia ATRÁS, cuando todo era diferente, porque hoy, hacia ADELANTE no se divisa nada alentador que esperar...
¡Gracias por su carta!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
1 Herald Plaza, Miami, FL 33132




























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