Hay formas de comprar inmuebles y negocios que son todo un riesgo desde su mismo origen, aunque muestren una seguridad plena y aparenten ser negocios libres de inconvenientes.
La compra de una corporación ya establecida es el mejor método que pueden utilizar aquellos que desean adquirir una propiedad enfrentando la menor cantidad de requisitos posibles en una transacción, ya que prácticamente basta con asumir las acciones existentes en la misma, sin muchos requisitos ni trámites mayores.
Para aquellos que venden, esta modalidad de transferencia de título resulta de gran conveniencia, puesto que la transferencia de acciones simplifica la venta y agiliza los trámites, en el conocimiento de que aquel que desea adquirir el inmueble o el negocio no tendrá la necesidad de gestionar financiamientos ni tramitar documentación especial alguna.
Sin embargo, los inconvenientes que puede acarrear esta modalidad de compra-venta son mucho más que las ventajas que representa, sobre todo para la parte que realiza la compra, si no cuenta con un buen asesoramiento.
Ante todo, sepamos que quien compra una corporación establecida la compra en su totalidad. Con todas sus pertenencias, cuentas a cobrar, responsabilidades, deudas, impuestos pendientes de pagos y cuanta cosa legal y financiera imaginable pueda estar vinculada o devenir de la adquisición de la misma.
En mi larga carrera como corredor de propiedades inmobiliarias y negocios, me he visto envuelto en algunas de estas transferencias de acciones, y he tenido la oportunidad de trabajar, muy directamente, con los abogados y contadores que han oficiado el cambio. Sin ellos, no hubiese sido posible la compra-venta de las corporaciones, ni hubiese sido posible conciliar el sueño ni antes, ni durante, ni después del cierre de negocios.
La responsabilidad mayor siempre recaerá sobre el equipo que represente a aquel que compra. Sus labores no se limitarán a revisar el estado legal de la entidad y a procurar la transferencia de acciones de una manera consciente y eficiente. La investigación exhaustiva del estado del pago de impuestos es también decisiva para evitar sorpresas posteriores luego de consumada la transacción. Así como además constituye una prioridad la búsqueda de posibles compromisos financieros contraídos y no declarados, que puedan afectar a quien detente las acciones en el futuro.
Quien vende debe tener la seguridad de estar debidamente representado por un contador y un abogado que conozcan la materia. Una falla puede devenir en fuertes pagos de impuestos, y si uno de los objetivos que se persigue en la transacción es diferir el pago de impuestos, en relación a la ganancia de capital realizada, a través de la utilización del Código 1031 del Servicio de Rentas Internas, será aún más importante contar con el conocimiento y la ayuda de buenos profesionales.
J. A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración’’. tony@ruanobrokers.com


























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