Nunca pareció posible hasta que el casero llegó a dar la mala noticia.
El lugar donde vivía la familia Olivo, un townhouse de tres habitaciones en Davie, fue vendido y la familia necesitaba mudarse.
Pero reunir el dinero necesario para la mudada de la familia de cuatro personas era un problema para Lissette Olivo.
Todo ocurrió muy rápido, dijo. No tuve tiempo para ahorrar el dinero y conseguirme otro lugar.
Su empleo, en el que ayuda a las personas a elaborar resumés y cartas de presentación en una agencia de empleo, no le paga lo suficiente para el último mes y el depósito que se pide en la mayoría de las viviendas de alquiler.
Ni siquiera las clases de finanzas personales a las que asiste pudieron preparar a Olivo, de 37 años, para hacer frente a la emergencia financiera.
Durante los últimos 5 años, Lissette Olivo y sus hijos, Alejandro Olivo, de 10 años, Adrián Olivo, de 15; Adonis Olivo, de 18, y Ashley Suárez, de 21, crearon su vida en la casa de Live Oak Place en Davie. Este verano, se hizo cargo de su sobrina Stephanie Sánchez, de 17 años, quien tenía problemas con sus padres.
Pero cuando vendieron la casa que alquilaban y sin ningún lugar adónde ir, su amiga Elizabeth Berrios la invitó a mudarse a su casa móvil de dos habitaciones en Davie.
Cuando mi mamá falleció, ella me consiguió un lugar donde vivir, dijo. Ahora era su turno de devolver el favor.
A pesar de estar apretados, las amigas lograron que la situación funcionara.
No hay otra alternativa, señaló Berrios.
La mudada obligó a Adrián y a Stephanie a no asistir más a la secundaria Western, donde Adrián practicaba campo y pista y football.
Ahora los dos asisten a la secundaria McArthur en Hollywood.
Los estudios en la nueva escuela parecen un poco más duros, dijo Adrián. Estoy estudiando para ponerme al día.
Lissette Olivo se demoró una semana en encontrar cupo para Alejandro, que tiene problemas de aprendizaje, en la primaria Plantation Park.
Fui a muchas escuelas y no podía encontrar ninguna con los programas que él necesitaba, dijo Olivo.
Ashley y Adonis se mudaron de la casa dos semanas antes que los demás y ahora viven juntos en otra zona de Davie.
Olivo comprende la dificultad de la mudanza para sus hijos de menos edad.
Yo fui a una escuela diferente todos los años, a veces a tres escuelas en un año, dijo Olivo. Eso me afectó mucho cuando era niña. Por eso hago un esfuerzo muy grande por darles estabilidad.
Pero la familia le saca partido a la situación con buen humor.
Se ríen mientras tratan de conseguir asiento junto a las únicas dos ventanillas que funcionan en el Mercedes blanco de 1989 de Olivo.
El carro tampoco tiene silenciador.
Olivo se acercó a Hispanic Unity, un centro de servicios sociales del Condado Broward para que la ayudaran a manejar sus finanzas. La organización nominó a Olivo para el Wish Book del Herald.
Algunas personas sencillamente se dejan llevar, pero con Lissette uno siempre ve el deseo y el positivismo, dijo Lucienne Brutus, supervisora del programa. Creo que ella va a poder salir de su situación, acotó.
Mientras tanto, Olivo advirtió a sus hijos de que no esperen regalos esta temporada navideña.
Por lo general les digo que no esperen nada porque no tenemos dinero, dijo ella.
Ya han pasado varios años desde la última vez que los niños recibieron algo más que calcetines y ropa interior por Navidad, que generalmente se los regalan sus abuelos.
Les cuento a mis amigos que le dije a mi mamá que no me comprara nada por mi próximo cumpleaños, dijo Adrián Olivo. Y cuando llegue el cumpleaños, entonces para ese momento se habrá olvidado.
Lissette Olivo espera que sus hijos consideren los sacrificios una lección de vida.
Prefiero no celebrar Navidad o los cumpleaños, dijo Olivo. Pero por lo menos sé que vivimos en una zona con buenas escuelas y ellos tienen mejores oportunidades.






























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