Con una mezcla de talento natural similar a las mejores peloteros del béisbol de Grandes Ligas, Antonio Muñoz Hernández está considerado una de las estrellas de todos los tiempos en la pelota cubana.
Fue conocido en el mundo beisbolero como “El Gigante del Escambray’’, apodo que lo puso el legendario lanzador y entrenador Pedro “Natilla’’ Jiménez. Aunque algunos se lo atribuyen al narrador Bobby Salamanca.
Desde su primera aparición en Series Nacionales en la temporada de 1970, se convirtió en verdugo de los lanzadores cubanos en una época donde el pitcheo en la isla era de primer nivel.
Nació el 17 de enero de 1949, en la Finca Algaba, localidad de Condado, en Trinidad, Las Villas, actualmente Sancti Spíritus.
Comenzó tarde a jugar béisbol organizado. Un amante de este deporte, “Nono’’ González, que conocía a Muñoz en la zona rural donde jugaba, lo recomendó a “Natilla’’ Jiménez que al verlo batear se lo llevó al Estadio Augusto César Sandino de Santa Clara donde a los 21 años comenzó a recibir instrucciones para mejorar aspectos débiles.
Bateaba y tiraba a la zurda. Se inició como jardinero en la Nacional y luego fue inicialista, actuando con el número cinco en su uniforme en los equipos Azucareros, Sancti Spíritus y Cienfuegos.
En la Serie Nacional 1975-1976, lideró los jonrones con 13 y las carreras impulsadas con 35. Luego en la Serie Selectiva repitió en jonrones con 12 (empatado con Armando Capiró) y en anotadas con 45.
Muñoz tuvo otras destacadas actuaciones en Series Selectivas, en especial en 1981 cuando fue líder en hits (82), carreras anotadas (51), impulsadas (64) y jonrones (18). También guió la Selectiva de 1983 en hits (77), jonrones (14) y carreras remolcadas (65). A pesar de su ofensiva de alto poder, Muñoz fue un bateador de buen tacto.
Entre Nacional y Selectiva ganó ocho títulos de jonrones, ocho en bases por bolas y siete en pasaportes intencionales. También lideró dos veces en impulsadas (1974-76), dos en elevados de sacrificio, una en anotadas (1972) y otra en dobles (1971). Conquistó su primer premio de Jugador Más Valioso en la temporada 1971-72.
Terminó su carrera en Cuba con promedio de .302, 2,014 imparables (15), 355 dobles (4), 370 jonrones (4), 1,407 carreras impulsadas (2), 1,281 carreras anotadas (6), .535 de slugging (7), 3,569 en total de bases (4), 1,551 pasaportes (1) y 273 bases intencionales (1).
En cuadrangulares está empatado en cuarto lugar con Rogelio Martínez, sólo superado por Orestes Kindelán, Lázaro Junco y Omar Linares. En remolcadas sólo lo supera Kindelán y en bases totales está detrás de Kindelán, Linares y Pacheco.
“Fue un ejemplo de deportista dentro y fuera del terreno de juego. Como ser humano fue excepcional‘’, indicó José Feliciano González, segunda base del equipo Cienfuegos y Las Villas donde jugó Muñoz y otras luminarias de la talla de Pedro José Rodríguez, Pedro Jova, Víctor Mesa, Lourdes Gourriel y Rolando Arrojo. “El Gigante del Escambray fue una estrella desde los spikes a la gorra y a mi juicio ha sido uno de los grandes bateadores de todos los tiempos’’, aseguró Feliciano.




























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