Washington -- Líderes del Senado y sus asistentes comenzaron a buscar el sábado una fórmula para prorrogar las reducciones fiscales para la mayoría de los estadounidenses que pueda ganar apoyo bipartidista en el Senado y pueda aprobarse en la dividida Cámara de Representantes antes de fin de año, con la esperanza de evitar grandes aumentos de impuestos y reducciones de presupuesto que pudieran amenazan la frágil economía del país.
Como parte de las negociaciones de última hora, los legisladores debatían sobre las prestaciones por desempleo, reducciones en los pagos del Medicare a los médicos, gravar las grandes herencias y cómo limitar las consecuencias del impuesto mínimo alternativo, un sistema fiscal paralelo que tiene por fin asegurar que los ricos paguen la parte justa que les corresponde pero que cada vez más afecta a la clase media.
El presidente Barack Obama fijo que si las negociaciones entre los líderes del Senado fracasan, entonces quiere que el la Cámara Alta apruebe o rechace sin debate una medida de menos alcance que sólo prorroga las reducciones fiscales a la clase media y los beneficios por desempleo.
Si el Congreso no puede tomar una decisión antes del nuevo año, entrarán en vigor una serie de aumentos automáticos de impuestos y un programa de drásticas reducciones de presupuesto que según los economistas pudiera llevar al país de regreso a la recesión.
El Presidente y los legisladores afirman que esas reducciones de gastos y aumentos de impuestos son incentivos mayores que los obligarían a enfrentar la deuda cada vez mayor del país. Pero los legisladores están haciendo todo lo posible por evitar que eso suceda.
No podemos darnos el lujo de una lesión política a la economía, expresó Obama el sábado en su alocución radial semanal. El mercado de la vivienda está sanando, pero pudiera dar marcha atrás si la gente gana menos dinero. La tasa de desempleo es la menor desde el 2008, pero las familias y los negocios están comenzando a halar las riendas debido a la disfunción que ve en Washington.
El temor de otra dolorosa desaceleración económica parece haber impulsado las negociaciones en el Congreso cuando sólo quedan 48 horas antes de que llegue el llamado abismo fiscal. Semanas de críticas entre el senador Harry Reid, de Nevada y líder demócrata, y el senador Mitch McConnell, de Kentucky y líder republicano, se apaciguaron el viernes por la noche con promesas de cooperación y optimismo de ambas partes.
Sin embargo, el sábado esa postura se puso a prueba cuando 98 senadores esperaban que sus líderes les informaran si habían logrado formular una propuesta que los dos partidos puedan aprobar. La primera votación en el Senado, si resulta necesaria, está programada para el domingo por la tarde.
Es como jugar a la ruleta rusa con la economía, dijo el senador Mark Warner, demócrata por Virginia. Las consecuencias pudieran ser enormes.
La mayoría de los legisladores no estuvieron presentes el sábado en el Congreso, después de dos días de votación en el Senado sobre otros asuntos y un día antes de que ambas cámaras tuvieran planeado volver al trabajo. Los representantes tenían programado regresar de sus distritos. Sin embargo, altos asistentes estaban trabajando en las propuestas en sus oficinas o residencias.





























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