Cuando se trata del mundo exterior, Fort Lauderdale supera ampliamente a Broward.
Fort Lauderdale es donde están los muchachos. Broward es donde hay problemas con el conteo de los votos presidenciales.
Fort Lauderdale evoca imágenes de vacaciones maravillosas. Broward provoca miradas perplejas entre la gente que no está segura de dónde se encuentra el condado.
Así que, ¿por qué no cambiar el nombre del condado a Condado de Lauderdale o a Condado de Fort Lauderdale, y sacar provecho del nombre ya reconocido de esa ciudad?
Esta cuestión será debatida el 10 de enero en una función del Forum Tower. Y Chip LaMarca, comisionado de Broward, dice que planea proponer a sus colegas comisionados que en el futuro cercano se cambie el nombre a Condado de Lauderdale.
Necesitamos un nombre más reconocible, dijo LaMarca.
Patty Asseff, comisionada de Hollywood, puede pensar que hay por lo menos 30 razones para no cambiar el nombre del condado a Condado de Fort Lauderdale: todos los otros municipios.
¿Qué pasa con el resto de nosotros, preguntó Asseff, cuya ciudad se ha resistido siempre a jugar un papel secundario ante Fort Lauderdale. Somos lo que somos. Tenemos muchísima historia.
Greg Stuart, director ejecutivo de la Organización de Planificación Metropolitana del condado, se referirá a los beneficios de un cambio.
La mayoría de las personas con las que alguna vez he hablado, no tienen idea de dónde está el condado de Broward, dijo Stuart, que ha realizado presentaciones por todo el país. Si usted dice Fort Lauderdale, se sorprendería de la reacción que va a recibir.
Lo que muchos no saben es de dónde vinieron originalmente los dos nombres, y qué poca relación tienen ambos con la zona.
Napoleón Bonaparte Broward fue un oscuro gobernador de Jacksonville que comenzó a drenar los Everglades hace más de 100 años. El condado iba a llamarse Condado de Everglades, pero el presidente de la Cámara de la Florida presionó a favor de un cambio para honrar a Broward, que había muerto tan sólo cinco años atrás.
En cuanto al mayor William Lauderdale, estaba mortalmente enfermo cuando vino aquí a la cabeza de sus Voluntarios de Tennessee en 1838 para luchar contra los indios Seminoles. Se fue después de sólo 30 días, y murió en su casa, pero estuvo al mando el tiempo suficiente para que su nombre fuera dado a tres de los fuertes construidos aquí fuertes que fueron abandonados apenas cuatro años más tarde.
Pero es Lauderdale, no Broward, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de playas, yates y diversiones bajo el sol.
Es por eso que la principal agencia de turismo del condado se llama ya a sí misma la Oficina de Convenciones y Visitantes del Gran Fort Lauderdale, y que la asociación de desarrollo económico Broward Alliance cambió su nombre por el de Alianza del Gran Fort Lauderdale hace cuatro años.
Los cambios de nombre pueden ser difíciles. Los votantes del Condado de Dade rechazaron al menos cinco cambios de nombre a lo largo de los años antes de aceptar convertirse en el Condado de Miami-Dade en 1997.
Nicki Grossman, presidente de la oficina de visitantes de Broward, dijo que un cambio de nombre sería de gran ayuda, pero no es decisivo.
Si se mantiene el nombre del condado, seguiremos vendiendo al Gran Fort Lauderdale, dijo Grossman.






























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