Washington -- Terriblemente cerca de alcanzar un compromiso de Año Nuevo, la Casa Blanca y los republicanos del congreso acordaron el lunes bloquear los incrementos de impuestos que eran inminentes a la medianoche del martes, pero posponer un acuerdo final en lo que regateaban en las últimas horas del 2012 en la disputa sobre los recortes en los gastos.
“Parece que hay un acuerdo a la vista para evitar el alza de los impuestos en Año Nuevo”, había dicho el presidente Barack Obama en horas tempranas de la tarde en un reporte acerca de las negociaciones. “Pero no está listo”, agregó refiriéndose a la ley que redimiría sus promesas de campaña de aumentar los impuestos a los ricos mientras se mantiene al margen a la clase media.
El líder republicano del Senado Mitch McConnell –reunido en conversaciones finales con el vicepresidente Joe Biden– estuvo de acuerdo con Obama en que el acuerdo general estaba cercano. En unos comentarios en el Senado, McConnell sugirió quye el Congreso de moviera rápido para pasar la legislación de los impuestos y que “continuara trabajando para hallar vías más inteligentes para recortar los gastos” en el año 2013.
La Casa Blanca y los demócratas inicialmente declinaron las ofertas, prefiriendo evitar los recortes a costa del Pentágono y de agencias domésticas por igual. Funcionarios dijeron que pudieran reconsiderar aún aunque se habló también de una posposición a corto plazo de las reducciones.
Mientras que el plazo para evitar el aumento de los impuestos y los recortes de gastos era técnicamente la medianohce del martes 1º de enero, la aprobación de una ley para cuando el Congreso regrese a trabajar el mediodía del 3 de enero, eliminaría o minimizaría cualquier inconveniencia para los contruibuyentes.
La escena a ambos lados de la histórica Pennsylvania Avenue era notable, aun para un gobierno acostumbrado a los estancamientos. Al ocaso del último día del año, Obama, Biden y sus ayudantes estaban trabajando en la Casa Blanca, mientras que las luces se mantenían encendidas en la Cámara y el Senado.
Por ahora solo estaba en juego la vergüenza de un Congreso estancado y trabajando en la víspera del Año Nuevo en la colina del Capitolio.
Economists in and out of government have warned that a combination of tax hikes and spending cuts could trigger a new recession, and the White House and Congress have spent the seven seeks since the Nov. 6 elections struggling for a compromise to protect the economy.
Even now, with time running out, partisan agendas were evident.
Obama used his appearance to chastise Congress, and to lay down a marker for the next round of negotiations early in 2013 when Republicans intend to seek spending cuts in exchange for letting the Treasury to borrow above the current debt limit of $16.4 trillion.
“Now, if Republicans think that I will finish the job of deficit reduction through spending cuts alone – and you hear that sometimes coming from them … then they’ve got another think coming. … That’s not how it’s going to work at least as long as I’m president,” he said.
“And I’m going to be president for the next four years, I think,” he added.





























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