De acuerdo con fuentes oficiales de Estados Unidos, durante las conversaciones entre Jacobson y Maduro en que ambas partes expresaron su esperanza en una pronta recuperación de Chávez el vicepresidente venezolano ofreció intercambiar embajadores con motivo del inicio del segundo mandato del presidente Barack Obama.
Jacobson, a su vez, habría respondido con una propuesta de pasos intermedios antes de llegar a un intercambio de embajadores. La propuesta estadounidense habría sido de dar pasos hacia una mayor cooperación en la lucha contra el narcotráfico, contra el terrorismo, y en cuestiones energéticas.
Según la propuesta estadounidense, la primera prueba para restablecer las relaciones bilaterales sería la aceptación por Venezuela de una visita de un supervisor regional de la DEA, con sede en Colombia, para trazar un plan para una mayor cooperación en materia de lucha contra las drogas. Si bien hay funcionarios antinarcóticos en la Embajada de EEUU en Caracas, esa visita daría a las conversaciones bilaterales un mayor peso diplomático.
Mi opinión: Ambas partes tienen buenas razones para buscar un deshielo en sus relaciones diplomáticas mientras se preparan para la posibilidad de una era post-Chávez.
A los funcionarios estadounidenses les gustaría que Venezuela permitiera una mayor cooperación en materia de drogas, terrorismo y energía, independientemente de quién esté en el poder, para evitar que el país siga convirtiéndose en un paraíso para los narcotraficantes.
Maduro, a su vez, puede estar tratando de ganar tiempo para consolidar su liderazgo interno. Maduro, un funcionario de línea dura que está muy cerca de la dictadura de Cuba, puede haber hablado con Jacobson para enviar el mensaje dentro del polarizado movimiento chavista, de que él está al mando, antes de que cualquier lucha interna por el poder en Venezuela salga a la superficie.
O tal vez haya aceptado la oferta estadounidense de conversar por sugerencia de Cuba, cuyo régimen militar está aterrorizado de perder los cruciales subsidios de Venezuela si Chávez se muere. Los cubanos pueden haberle dicho a Maduro: Te conviene hacer las paces con Washington, porque lo último que necesitas mientras resuelves las luchas internas por el poder en el país es tener un frente abierto con los gringos.
Cualquiera que sea el caso, contrariamente a lo que dice la derecha conservadora en Estados Unidos, no hay nada malo en que los dos países exploren la posibilidad de normalizar sus relaciones. Pero teniendo en cuenta que el gobierno venezolano podria convenir nuevas elecciones en el caso de que Chávez no pueda tomar posesión del cargo en la fecha prevista del 10 de enero, es triste que el gobierno de Obama no haya añadido las palabras proceso democrático a su propuesta de varios pasos para mejorar las relaciones con Venezuela.

























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