Aunque los gatos perezosos que descansan en el porche de la Casa y Museo Ernest Hemingway en Cayo Hueso quizás no estén de acuerdo, tienen más en común con artistas circenses que con el gato casero normal.
Por lo menos eso lo que dice el gobierno federal.
Durante años el gobierno ha dicho que los gatos que se afirma son descendientes de Snowball, un gato de Hemingway que tenía seis dedos en las patas están sujetos a las normas federales porque el museo los usa en la publicidad y cobra por la entrada al lugar.
Un tribunal federal de apelaciones acordó recientemente con el gobierno y falló que el Departamento de Agricultura (USDA) federal tiene la autoridad para normar los gatos según la Ley de Bienestar de los Animales.
Mike Morawski, director ejecutivo del museo, tiene su propio punto de vista sobre la postura del gobierno. Es absurda, dijo.
Hemingway escribió varias de sus obras maestras en la residencia de Cayo Hueso en los años 30 y los gatos han sido parte del lugar durante generaciones enteras. Muchos turistas visitan el lugar no sólo por Hemingway, sino también por los 45 gatos, muchos de los cuales tienen más de cinco dedos en las patas.
Pero la disputa normativa se remonta a casi una década.
Después de recibir una queja sobre el cuidado de los gatos, un director regional de la USDA decidió en octubre del 2003 que el museo también exhibía animales.
Autoridades del museo han dicho que en diferentes momentos las autoridades normativas han tratado de hacerlas encerrar los gatos en jaulas individuales por la noche, construir una cerca más alta, colocar una cerca eléctrica encima del muro que rodea la residencia o contratar a un guardia de seguridad para los gastos no se escapen por la noche.
En el 2007, un representante de la USDA dijo que la entidad sólo quería que se instalaran recintos cercados para que los animales no pudieran entrar [a la propiedad] y los gastos no se escaparan a la calle, o que los encerraran en jaulas.
Morawski dijo que el museo instaló cercas metálicas hace varios años para evitar que los gatos escaparan, lo que fue suficiente para el USDA. El museo sigue cumpliendo todas las normas de la Ley de Bienestar de los Animales desde el 2008, después que instaló la cerca y satisfizo una inspección, informó un portavoz de la USDA en un mensaje electrónico.
Sin embargo, el tema de la jurisdicción sigue presente.
En el 2009, el museo impugnó ante un tribunal federal la decisión de la USDA de clasificar la entidad como exhibidora de animales.
El 7 de diciembre, un tribunal de apelaciones concordó con la USDA y un tribunal de distrito en el sentido de que el departamento puede normar los gatos. Pero no está claro qué significa exactamente la decisión para el museo y los gatos.
Morawski dijo que los gastos siempre han estado bien atendidos y un veterinario los visita una vez a la semana. Nunca ha habido ningún problema con el cuidado de los gatos, agregó.
Morawski dijo que las tácticas de la USDA son exageradas. Ellos vinieron a nuestra comunidad, se acercaron a los negocios locales y dijeron que las normas estatales, municipales y condales no son suficientes, explicó.
Los jueces que fallaron a favor del gobierno un panel de tres magistrados del Tribunal Federal de Apelaciones del Onceno Circuito tuvieron en cuenta la situación del museo.
Conocemos la situación única en que está el museo y reconocemos su frustración, afirmaron los jueces. Sin embargo, este tribunal no puede evaluar la sabiduría de las normas federales sobre los poderes constitucionales de que disfruta el Congreso.
Además de la batalla legal de casi un año, hay otro enfrentamiento sobre los vínculos de los gatos sobre Snowball, que se dice fue un regalo al escritor cuando vivía en Cayo Hueso.
Papa nunca tuvo gatos de seis y siete dedos cuando vivía allí, dijo Toby Bruce, mano derecha de Hemingway, a Charles Hillinger, reportero de Los Angeles Times en 1972. Papa tuvo dos gatos durante un breve período en la casa de Cayo Hueso en los años 30. Eso fue todo.
El museo disputa eso, al igual que algunos aficionados a Hemingway.
Por su parte, los gatos no han dicho nada.




























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