Se encuentran entre los mayores misterios de la aviación, pues desaparecieron hace décadas sin dejar rastro.
Pero los expertos dicen que la tecnología actual permite encontrar tanto al Vuelo 19, el escuadrón de la Marina que partió de Fort Lauderdale en 1945, y a Amelia Earhart, la aviadora legendaria que en 1937 inició en Miami su intento de volar alrededor del mundo.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) opera actualmente con una nave que explora sistemáticamente los siete mares, y ya ha descubierto un número de barcos y aviones hundidos.
Su sonar de multihaces pinta una imagen tridimensional del fondo del mar, lo que le permite detectar todo, desde naufragios a escapes de gas natural.
Algunas empresas privadas también ofrecen buques equipados con sonar sofisticado, entre ellas OceanGate, con sede en Seattle, Washington. Usando un pequeño submarino, recientemente descubrió un avión de combate Hellcat de la Marina, de la época de la segunda guerra mundial, a 240 pies de profundidad delante de Miami Beach.
Si alguien estuviera dispuesto a pagar posiblemente cientos de millones, el submarino tiene buenas posibilidades de encontrar el Vuelo 19 o a Earhart, dijo Stockton Rush, presidente administrativo de OceanGate, que alquila sus submarinos a empresas de exploración, investigación y comerciales.
La tecnología para encontrar esos aviones existe, dijo. Es realmente una cuestión de si la inversión vale la pena.
Algunas expediciones privadas han logrado encontrar restos de naufragios de alto perfil. En 1985, el explorador Robert Ballard descubrió el Titanic a 2 1/2 millas debajo de la superficie del Atlántico Norte, usando robots submarinos.
Para encontrar el Vuelo 19 o el avión de Earhart, los científicos de la NOAA necesitarían tener una buena idea de dónde se encuentran los restos del avión. Habría que establecer una red de búsqueda, y entonces los equipos sensores tratarían de discernir formas en el fondo del océano.
Varios factores podrían dificultar la búsqueda, incluyendo la profundidad de los aviones, si se quebraron al chocar contra el fondo, y si están cubiertos de vegetación marina. Sin embargo, si el Okeanos Explorer de la NOAA, con capacidad para 224 pies, fuera asignado para encontrar esos naufragios, podría tener éxito.
Si usted escoge un área de estudio buena, el sonar hace que la probabilidad de lograr un descubrimiento sea un poco mejor, dijo Frank Cantelas, arqueólogo marino en jefe de la Oficina de Exploración Oceánica e Investigación de la NOAA.
Por otra parte, las misiones principales del buque son la de mapear el fondo marino y examinar los océanos con fines científicos. No buscaría específicamente el Vuelo 19 o a Amelia Earhart, sobre todo porque la NOAA opera con un presupuesto ajustado, dijo Cantelas.
Es realmente una cuestión de priorizar las cosas que hacemos, dijo. No es que se les haya considerado insignificantes; se trata sólo de que en realidad no se han discutido.
El submarino de OceanGate también tiene que ver principalmente con la investigación científica. Por ejemplo, encontró el Hellcat mientras inspeccionaba 15 sitios de arrecifes artificiales de coral por cuenta del condado de Miami-Dade.




























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