El nombre de Rebeca Sosa ha sido excluido con tanta frecuencia de los cargos políticos altos, que cuando surgió como candidata para encabezar la Comisión de Miami-Dade, las personas enteradas dentro del Ayuntamiento se preguntaron si esta vez ella estaría interesada.
Lo estaba.
Sosa, cuyo atractivo y encanto de abuela la han hecho popular entre políticos y votantes en su distrito central de Miami-Dade, tomó el martes las riendas de su distrito central de Miami-Dade, en la culminación de una carrera política que comenzó en la pequeña villa de West Miami y se ha extendido por más de dos décadas. Es la primera presidenta hispana de la comisión.
Sosa, de 57 años, quiere usar su nuevo y poderoso puesto para hacer que la comisión resulte más viable, después de varios años de interminable politiquería motivada por la frustración publica con un gobierno del condado percibido como falto de contacto con la gente. El ampliamente difundido sentimiento resultó en las revocaciones de un alcalde y un comisionado, y, subsecuentemente, en elecciones que llevaron a cinco nuevos comisionados a una junta considerada largamente como impenetrable.
Es hora de que unamos nuestras fuerzas contra una gran cantidad de percepciones que han sido visualizadas incorrectamente en la comunidad, dijo ella a sus colegas cuando fue nominada como presidenta. Mi visión de esta junta es que la administración y la junta puedan trabajar unidas, incluso cuando no estén de acuerdo
Pero, como una señal de las crecientes dificultades de pasar de un puesto con poder en todo el condado a uno que implica un solo distrito, Sosa ya ha tenido algunos encuentros personales con los comisionados, durante los cuales ha propuesto recomponer los pocos departamentos bajo el control de la junta.
Eso no preocupa a sus defensores, muchos de ellos parte de la muy unida familia política que ha rodeado a Sosa durante años.
Va a tener una gan presión sobre ella, dijo la administradora de la ciudad de West Miami, Yolanda Aguilar, ex jefa de personal de Sosa. Todo el mundo va a querer algo de ella, porque esa es la forma en que esto funciona. Ella ... nunca pierde el coraje.
Una sobreviviente
Las raíces de la carrera política de Sosa están en Camagüey, Cuba, donde nació en 1955. Su bisabuelo era amigo de políticos, y su difunto padre fue concejal, dijo la madre de Sosa, de 85 años de edad, Isabel Bellita Arias de Díaz.
Ella es muy parecida a su padre, con un carácter muy alegre, dijo.
Cuando Sosa tenía 9 años, su familia huyó de Cuba a bordo de un Vuelo de la Libertad. Se establecieron en Puerto Rico, donde se casó con Armando Sosa y tuvo un hijo, Armando Jr. Los tres se mudaron a Miami en 1979.
Sosa, que comenzó sus estudios en la Universidad de Puerto Rico, completó su licenciatura en educación en Biscayne College, ahora St. Thomas University. Durante años enseñó en escuelas primarias, y todavía trabaja para el distrito escolar de Miami-Dade, formando a maestros, desarrollando planes de estudio y buscando puestos de trabajo apropiados para los estudiantes en el Centro de Educación Técnica Lindsey Hopkins. Reportó un salario de casi $79,000 en el 2011; ganó casi $50,000 en su puesto de la comisión el mismo año.





























Mi Yahoo