El gigante aeroespacial Boeing Co. no parece poder escapar a todos los problemas con su jet de pasajeros 787 Dreamliner.
Con una demora de más de tres años debido a problemas de diseño y con los suministradores, el tan anticipado avión enfrenta otra turbulencia con nuevas preocupaciones de seguridad.
La Dirección Federal de Aviación (FAA) ordenó este mes inspeccionar los conectores del sistema de combustible de los Dreamliners debido a peligros de fugas e incendio.
El mismo día que se emitió esa orden, un Dreamliner de United Airlines que volaba de Houston a Newark tuvo que aterrizar en Nueva Orleans debido a problemas eléctricos. Después de recibir el avión un mes antes, Qatar Airways informó que había suspendido los vuelos del Dreamliner por los mismos problemas experimentados por United.
A pesar de las críticas al avión, cuyo desarrollo ha estado plagado de problemas, Boeing dice estar confiada en que será un éxito una vez que acumule más horas de vuelo.
“Tenemos lo que consideramos un número normal de problemas en un modelo nuevo, algo común cuando entran en operación”, dijo Jim McNerney, presidente ejecutivo de Boeing, en una entrevista en la red de televisión CNBC.
“Lamentamos que esto haya afectado a nuestros clientes, pero estamos trabajando en solucionar la situación”, agregó.
El Dreamliner, un avión de dos pasillos con una capacidad de entre 210 y 290 pasajeros, es el primer avión de pasajeros grande con más de la mitad de la estructura construida de materiales compuestos (fibra de carbón unida por un pegamento especial) en vez de aluminio. Los componentes más importantes se ensamblan en otras instalaciones y se envían a Everett, Washington, donde se instalan en tres días, en comparación con un mes en los modelos tradicionales.
Boeing afirma que el avión usa un 20 por ciento menos combustible que otros del mismo tamaño. Debido a esto, ha habido una gran demanda. Hasta noviembre, Boeing había entregado 38 Dreamliners.
La compañía de Chicago ha recibido 844 pedidos de aerolíneas y empresas de arrendamiento de todo el mundo. En dependencia de la versión del aparato, el precio oscila entre $206.8 millones y $243.6 millones por unidad.
Los primeros clientes reciben grandes reembolsos debido a los problemas que pueden surgir durante el proceso de producción, por lo que el fabricante pierde dinero en las primeras ventas.
David E. Strauss, analista del sector aeroespacial de UBS Financial Services, expresó en diciembre en una nota a los inversionistas que su análisis indicaba que los costos de producción del Dreamliner “no bajan lo suficientemente rápido como para que Boeing llegue a su meta de cubrir los costos del 787 para principios del 2015”.
Chaz Bickers, portavoz de Boeing, declinó comentar sobre el análisis de Strauss, pero expresó que la empresa ya ha reducido a la mitad el costo de producción, aunque no especificó la cifra exacta.
“Estamos muy contentos con el progreso logrado y tenemos confianza en nuestros procesos”, dijo. “Una vez que lleguemos a 10 Dreamliners al mes, entonces esperamos contar con un sistema de producción saludable”.
Boeing produce en estos momentos cinco Dreamliners al mes. La empresa no planea llegar a 10 unidades mensuales hasta finales de este año.
Muchos de los aviones producidos se han entregado a la aerolínea japonesa All Nippon Airways, que tiene 16 unidades. La aerolínea ha dicho que el Dreamliner ha superado sus expectativas.
Como All Nippon comenzó a operar los aviones en noviembre del 2011, ya ha volado casi 7 millones de millas y ha ahorrado 21 en combustible en comparación con aviones similares de la misma envergadura.
La empresa también realizó una encuesta que indicó que 98 por ciento de los pasajeros dijeron que volverían a usar el Dreamliner.
“Esto es mejor de lo que esperábamos inicialmente”, dijo Kohei Tsuji, portavoz de All Nippon. “Y el impacto financiero aumentará a medida que la aerolínea use más unidades Dreamliners”.
Scott Hamilton, asesor del sector de la aviación y director gerente de Leeham Co. en Issaquah, Washington, dijo que los problemas más recientes del Dreamliner son “más irritaciones que otra cosa”.
“Los problemas del 787 son molestos para las aerolíneas y una vergüenza para Boeing”, dijo. “Pero no creo que sean problemas graves”.





























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