LeBron James no se puede quejar, ha concluido un año de ensueño, rematando la faena con el nombramiento por parte de la Federación de Básquetbol de EEUU como el “Atleta Masculino del Año”. En este 2012 el jugador conquistó todos títulos que disputó y en este inicio de temporada está jugando al mejor nivel de toda su carrera.
“LeBron es muy merecedor de este premio, y nos enorgullece celebrar su desempeño en el 2012, así como su compromiso de jugar para su país”, dijo Jim Tooley, Director Ejecutivo Baloncesto de EEUU.
Sin pretenderlo, poco a poco el Heat está pasando a ser el equipo de Dwyane Wade de ser el equipo de LeBron James, quien prácticamente todas las noches se echa el equipo al hombro rozando el triple doble.
Sólo en el mes de diciembre King James promedió 27.5 puntos, 8.1 rebotes y 7.5 asistencias, algo que sólo han conseguido dos jugadores en la historia de la NBA.
A pesar de que el delantero de Miami no está preocupado por alcanzar grandes números, su poderío y su calidad técnica hace que los consiga sin apenas esforzarse, marcando más de 20 puntos en los 29 juegos de la presente campaña.
Nada le detiene, ni siquiera su primer anillo de campeonato. James quiere más, quiere dejar un legado y para ello se fija nuevas metas, se impone nuevos retos, se automotiva.
“LeBron sigue hambriento y con sed de más. Viene de un año sensacional, de ganar el MVP y la corona de campeón, el oro olímpico y quiere más”, comenta el entrenador del Heat Erik Spoelstra. “Quiere reinventarse, ser mejor para liderar a su equipo, llevarlo un paso más allá y así establecer un legado”.
James no le importa si el rival es fuerte o débil, si juega muchos o pocos minutos, si anota menos o más. El solo quiere ganar, no quiere que nadie pierda la concentración, solo quiere ganar y transcender en el tiempo.
“Solo pienso en ser mejor, siempre busco mejorar y maximizar cada detalle”, comentó el King al inicio de la temporada. “Quiero llegar a ser el mejor de todos los tiempos”.
En el último encuentro del Heat, LeBron estuvo de nuevo cerca triple doble y con ello salvó al equipo de caer por tercera ocasión consecutiva, consiguiendo una sufrida victoria en tiempo extra ante el Magic en Orlando.
“Era una obligación ganar para terminar el viaje y el año de la manera correcta”, señaló James. “Teníamos que encontrar la manera de ganar fuera de casa”
Este miércoles se preparaba para recibir a los Mavericks de Dirk Nowitzki, quinteto que le birló su primera corona cuando todos ya la veían puesta en su cabeza.
Fue un mazazo que el King no pudo superar, refugiándose en su interior, sin hablar con nadie, perdido, desconectado del mundo, evadiendo la realidad y precisamente ese dolor le sirvió de motivación la pasada temporada para lograr el anhelado anillo.
Ahora, con la mismo apetito, va en busca de su segundo anillo y para ello ha decidido cambiar el tema motivacional, poniendo el listón lo más alto posible.
Pero tal vez esto no le alcance, necesita que el equipo también eleve la varilla. Con James en la cancha el Heat no tiene rival, pero todo cambia de golpe cuando le toca descansar.
Y algo tendrá que hacer el equipo de Miami para resolver esta problemática porque, a diferencia de la historieta en el “Comic de Marvel”, LeBron no se puede clonar.




























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