Tallahassee -- El Congreso puede haber impedido que el país cayera en el precipicio fiscal, pero no logró evitar un multimillonario golpe a la atribulada economía de la Florida.
La decisión de permitir que la deducción del 2010 en el impuesto de la Seguridad Social expire, costará a los floridanos un estimado de $6,500 millones, indicó Sean Snaith, director del Instituto de Competitividad Económica de la University of Central Florida.
Con 7.1 millones de familias en la Florida que sufrirán un aumento de impuestos, el resultado será una contracción de la economía del estado, declaró Snaith.
Esto va a producir un viento en contra en términos de nuestra recuperación, que es menos dinero gastado en la atención infantil, en alimentos o en ropa, dijo Snaith al Herald / Times. El efecto neto es que va a ser un lastre para el crecimiento.
El impuesto sobre la nómina se redujo temporalmente en el 2010 del 6.2 por ciento al 4.2 por ciento, a un costo anual de $120 millones de dólares, pero expiró el de 31 de diciembre del 2012, cuando ninguna de las partes en el Congreso actuó para extenderlo.
Eso significa que en cada cheque de pago habrá un ligero aumento del impuesto a partir de este mes. La familia promedio de la Florida, que gana $45,000 al año, deberá pagar $900 más en impuestos en el 2013.
Aunque los opositores dijeron que el compromiso se quedó corto porque no hizo lo suficiente para resolver la crisis de la deuda de la nación o reducir los recortes de gastos, sus partidarios dijeron que era necesario para evitar una calamidad fiscal.
El pueblo estadounidense no puede permitirse, ni se merece, esta inmensa resaca de impuestos de Año Nuevo, declaró el representante Mario Díaz-Balart, republicano de Miami, uno de los cinco republicanos de la Florida que se unieron a ocho demócratas en la delegación del Congreso para votar por el compromiso. Si bien este proyecto de ley tiene sus defectos, de inmediato y de forma permanente reduce los impuestos del 98 por ciento de los estadounidenses y el 97 por ciento de las pequeñas empresas.
Otros republicanos que votaron a favor del proyecto: los representantes federales Bill Young, de Seminole, Ileana Ros-Lehtinen, de Miami, Ander Crenshaw de Jacksonville y Vern Buchanan, de Sarasota.
Catorce congresistas republicanos de la Florida y el senador federal republicano del estado Marco Rubio votaron en contra.
El impuesto sobre la nómina es sólo uno de los golpes que la Florida sentirá a causa del compromiso. Otro será un impacto lento pero constante en la red de los hospitales de protección social del estado.
Según el proyecto, el Congreso votó para poner fin a un recorte de $30,000 millones en pagos a los médicos que tratan a los pacientes de Medicare, que estaba programado para entrar en vigor esta semana. La solución requiere que los hospitales que atienden a estos pacientes asuman la mitad de la cuenta durante los próximos 10 años.
Esto preocupa a los hospitales públicos y docentes de la Florida, que sirven a un mayor porcentaje de pacientes de Medicare que los hospitales de otros estados. Estos hospitales de la Florida se enfrentan ya a $654 millones en recortes anuales gracias a la Ley de Asistencia Asequible, además de $1,000 millones en reducciones impuestas por los legisladores del estado en la última década.






























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