El delicado caso del gobierno de EEUU contra un sargento de la policía de Miami acusado de colocarle cocaína en un sospechoso y robar drogas y dinero a traficantes, comenzará el jueves con la selección del jurado y, posiblemente, las declaraciones de apertura.
Aunque los casos penales federales rutinariamente carecen de transparencia antes del juicio, la fiscalía de Raúl Iglesias ha sido especialmente reservada porque hay agentes de la policía incluyendo varios detectives encubiertos de Miami que alguna vez trabajaron en su unidad de patrulla que se espera que testifiquen contra el veterano policía.
Iglesias, de 40 años, fue acusado en julio de nueve cargos, incluyendo violación de los derechos civiles de sospechosos, conspiración para poseer cocaína con intención de distribuirla, obstrucción de la justicia y hacer declaraciones falsas. Iglesias, quien fue relevado del servicio con goce de sueldo en el 2010, enfrentaría hasta 20 años en prisión si es declarado culpable.
Poco después que Iglesias fuera acusado en julio, el fiscal federal adjunto Ricardo Del Toro solicitó una orden judicial de protección para restringir la divulgación de los nombres de los testigos, el testimonio del gran jurado, las declaraciones y las grabaciones encubiertas del FBI. El abogado defensor de Iglesias, Rick Díaz, estuvo de acuerdo con los términos.
La solicitud de Del Toro, aprobada por la jueza federal de distrito Cecilia Altonaga, con el objetivo de proteger la información delicada en los materiales del descubrimiento y de impedir la intimidación o manipulación de los testigos. Bajo los términos, al abogado de Iglesias se le exigió mantener todas las pruebas en estricta confidencialidad, incluyendo el requerir a sus testigos que firmaran la orden de protección.
Pero el secretismo que envuelve el caso de narcotráfico del sargento se desvanecerá lentamente en el juicio, cuando ambas partes empiecen a interrogar a los detectives de la policía que inicialmente delataron la supuesta mala conducta a la sección de asuntos internos del Departamento de Policía de Miami, que llamó al FBI.
El abogado defensor de Iglesias, Díaz, planea montar su defensa acusando a los detectives encubiertos y a los agentes del FBI de fabricar el caso contra Iglesias plantando contra él pruebas incriminatorias falsas.
Díaz, que se negó a comentar la víspera del juicio, dijo después de la acusación de su cliente que estaban ansiosos por tratar este caso ante un jurado.
Iglesias, que ha estado con el Departamento de Policía de Miami durante 18 años, dirigió la Unidad de Represión del Delito del Distrito Central, que perseguía a los narcotraficantes.
La acusación de Iglesias no fue inesperada. Uno de sus ex detectives, Roberto Asanza, fue arrestado, se declaró culpable y aceptó cooperar con las autoridades en la construcción de la causa contra Iglesias.
Asanza fue arrestado en junio del 2011. Un año antes, los agentes del FBI lo habían detenido, confiscando 10 bolsas de cocaína y dos bolsas de marihuana robadas de un establecimiento donde se dan tintes a ventanas en Allapattah.






























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