Sur de la Florida

Su esposa -no usted- lo puede pedir, ¡y vendrá pronto!

 

Comienzo por contarle la gran alegría que experimenté cuando mi esposa,

finalmente, ¡juró la bandera de este gran país!

Todo el trámite tuvimos que hacerlo sin abogado, francamente por falta de

recursos. Nos demoramos como 6 ó 7 meses en el proceso pero, ¡al fin!, mi

esposa tuvo su entrevista. Fuimos juntos a enfrentar ese episodio, pero con

mucho pesar para mí, Inmigración me dejó esperando fuera. Cuando ella

salió del interrogatorio, la vi muy descompuesta y se me cayeron las ilusiones

sintiendo que algo no había salido bien.

¿Qué había pasado? Que días antes de esa importante cita, mi esposa había

ido de compras con una amiga muy cercana y a la salida de la tienda las

habían retenido a las dos porque una cámara había captado a la amiga

guardándose una mercancía y no pagándola antes de salir. Entre

confusión, enojo y

gritería, mi esposa protestó que no tenía ni idea de lo que estaba pasando

(como en efecto, no la tenía). Al final, el detective de la tienda terminó

arrestando a la amiga, a mi esposa no le encontraron nada y la dejaron ir,

excepto que su nombre había quedado en el relato del incidente, y ahora, en

la entrevista de naturalización, la computadora mostraba el nombre de ella y

no estaba claro que nada tuvo que ver con el problema en que se enredó su

amiga. Tras de haber oído sus explicaciones, el oficial de Inmigración le

dijo que investigarían más a fondo lo que había pasado y que pronto le

avisarían el resultado. Pasaron dos semanas y la volvieron a citar. Ese día el

oficial estaba sonreído, le dijo que todo estaba claro, y la citó a jurar

bandera para hacerse ciudadana americana, como se lo relaté al comienzo de

esta carta. ¡Qué alivio!

Ahora nos enfrentamos a un segundo paso. Mi esposa hizo todo ese esfuerzo

para poder traer a vivir acá a su padre quien enviudó el año pasado. (El

padre, así como ella misma, son costarricenses de nacimiento.) Quedamos tan

agotados con todo el proceso de su ciudadanía que no queremos arriesgarnos a

más errores ó demoras en el trámite que hay que hacer. ¿Puede usted

orientarnos y ayudarnos? Yo mismo soy ciudadano americano (de origen

guatemalteco) pero me dicen que no puedo pedir a mi suegro, que tiene

que ser ella

misma quien haga la petición. Esperamos su respuesta con ansiedad.

Diosdado Luna, Pembroke Pines, Florida

“A quien Dios lo dio, nadie se lo quita”, dice la sabiduría popular y,

¿cómo he de ser yo quien rehúse mi papel en tan divino designio?

Efectivamente, usted no podía –ni puede—pedir a su suegro: sólo la hija, ahora

flamante ciudadana estadounidense, puede hacerlo. La petición es de “familiar

inmediato”, la categoría más rápida y expedita del sistema inmigratorio de

EEUU. Al pedir ella a su padre, él no tiene que hacer espera alguna porque los

familiares inmediatos NO están sujetos a cola.

¿Es fácil la petición? Lo es, pero tiene sus condiciones, sus privilegios

y sus responsabilidades. El privilegio principal es que el fami liar

inmediato LLEGA con visa de inmigrante, vale decir, con residencia legal

permanente (lo que el público llama GREEN CARD) desde su arribo a

este país. Esto lo

faculta desde el inicio a trabajar – importante para muchos casos, aunque

su padre, por razones de edad, ó por cualquier otra, no lo haga (un “derecho

” no es una “obligación”). También su padre llega directamente encaminado

a hacerse ciudadano de EEUU dentro de 5 años, si así lo desea. (Su esposa

sólo necesitaba 3 años de matrimonio y residencia con usted, su esposo “

americano”.)

Lo más problemático del inmigrante es su necesidad de AFFIDÁVIT OF SUPPORT

(garantía de sostenimiento), que lo debe dar, obligadamente, el

peticionario (su esposa), y si su ingreso anual es insuficiente

(considerando sus

últimas tres declaraciones de impuestos, ó sea, sus INCOME TAX), necesitaría

un compromiso adicional similar por parte de un familiar, amigo, ó conocido

económicamente calificado. La habilidad del co-garante se mide en función de

SUS ingresos y SUS compromisos (personas dependientes).

¿Desea usted contratar mis servicios? ¡Venga a verme!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

1 Herald Plaza, Miami, FL 33132

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