Estoy por aplicar a mi naturalización, alcanzando así la gran tranquilidad
de hacerme ciudadano americano. Soy un refugiado ecuatoriano que solicitó
y obtuvo asilo en EEUU por la pugna política reinante en el Ecuador, en la
cual tuve conocida participación y terminé con un bien justificado temor por
mi vida, de ahí mi asilo político. Ahora soy residente legal permanente de
EEUU y estoy cerca de cumplir el tiempo exigido para naturalizarme.
Mucha gente en el exterior no sabe ó no se ha percatado aún del alcance
asesino que el bando del actual presidente Rafael Correa ha impreso a la
política ecuatoriana, al punto de que, caso que creo único en la historia de
las Américas, SU PROPIO HERMANO, el ingeniero Fabricio Correa (refugiado,
como yo, en el exterior), está marginado y frontalmente enfrentado con su
propio hermano Rafael, primer mandatario de nuestro país. Lo más inaudito es
que el Presidente Correa es persona de una superior preparación académica,
tan impresionante como el ser graduado de diversas universidades del Ecuador,
EEUU, y Bélgica, (Europa), con títulos sucesivamente ascendentes hasta su
doctorado en Economía y brillantes ejecutorias académicas (su tesis de
grado “Ensayos sobre el Desarrollo Contemporáneo Latinoamericano”) y otras
contribuciones que, dicho sea de paso, comenzaron ya a presagiar al ojo
avizor su afinidad socialista con sus socios políticos de hoy día – Fidel
Castro, Hugo Chávez, Daniel Ortega, y el resto de la pandilla comunista del
Caribe y Sur- y Centroamérica.
Desde 2007 (cuando ascendió a la presidencia de nuestro país), hasta esta
parte, su progresiva alianza con la ultra-izquierda de estos líderes
vanguardistas, convulsionó progresivamente al país y, como suele ocurrir,
dispersó a figuras prominentes de la política ecuatoriana, entre las cuales se
cuentan su propio hermano y varios otros políticos de renombre, incluido yo
mismo, el más modesto de todos.
Mi pregunta concreta a usted, estimado colega (también yo soy abogado en
mi país) es: ¿Cuáles son las limitaciones que mi nueva ciudadanía
estadounidense impone a mi actividad política en mi país de origen?
¿Hasta dónde puedo
participar de mi calificación como adversario en la política de mi país de
origen y, en cierto modo, en la de EEUU respecto del Ecuador?
Protejo mi nombre mediante el anonimato hasta tanto esté más orientado a
través de su valiosa opinión.
(Anónimo), Miami
Toléreme por favor, estimado colega, compartirle una mala noticia para
usted (y para mí mismo): ¡ninguno de los DOS podremos aspirar nunca a ser
Presidente de EEUU! ¡Qué tristeza! ¿Porqué esa inescapable
interdicción?! Porque
NO somos NACIDOS en este país... aunque muchos (¡no yo!) quisieran
extender esa ilegalidad al propio Presidente de EEUU Barack Obama (nacido en
Hawaii), impugnando ellos ese dato y aduciendo que él vio la luz en Africa,
donde nació su finado padre.
Salvada esa excepción, usted –y yo-- ciudadanos naturalizados, PODEMOS
ocupar ¡CUALQUIER cargo público! Ejemplos: Henry Kissinger, mi “paisano”
(nacido en Berlín, Alemania, unos 10 ó un poco más años antes del suscrito);
Madeleine Albright, como él Secretaria de Estado, nacida en Checoslovaquia;
Rahm Israel Emanuel, actual alcalde de Chicago, (de quien se admira su
brillantísima contribución militar en la aviación de Israel, quien de hecho,
nació en Chicago donde ahora ejerce), y tantos otros millones de ciudadanos
nacidos FUERA de EEUU, vértebras de la nación en toda clase de logros y
conquistas.
En conclusión, prepárese usted, amable lector, a alcanzar el más elevado
sitial político que su capacidad y su espíritu le tengan reservado, y si
alguna vez llega a ocupar la presidencia misma del hermoso país ecuatoriano,
saque de alguna gaveta el olvidado recorte de esta columna de su más modesto
colega y compártame la alegría de saberlo triunfador en su merecido empeño
político...
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
1 Herald Plaza, Miami, FL 33132




























Mi Yahoo