Pocos destinos llegan al alma del viajero como Alaska. “La Gran Tierra”, como le llamaban las gentes nativas, es un sitio espectacular con proporciones casi míticas.
Imagínese un lugar con 586,000 millas cuadradas de extensión (Alaska es el equivalente de una quinta parte de los 48 estados contiguos de EE.UU.). Tiene más de 3’000,000 de lagos mayores de 20 acres, 39 cordilleras montañosas con 17 de los 20 picos más altos de la América del Norte, más de 3,000 ríos, 1,800 islas, 100,000 glaciares y 33,904 millas de costa.
Para explorar su interior y sus costas espectaculares, un plan de viaje que incluya un crucero y un programa por tierra es ideal. Entre los multiples imperdibles de Alaska se encuentran los siguientes:
La Bahía Glacier (“Glacier Bay”): Sin dudas, el fiordo más famoso de Alaska, este es un parque nacional de 5,000 millas cuadradas y cuenta con 12 glaciares que llegan de montañas al mar al igual que cientos de otros glaciares más pequeños. Un guía del parque típicamente sube a bordo de cada barco crucero, para narrar lo que los pasajeros van mirando: los glaciares con hielo denso antiguo en tonos de azul y blanco; las aves exóticas, quizás un oso paseándose por el litoral, y con frecuencia otra fauna incluyendo focas y leones marinos recostados como soleándose en témpanos de hielo.
Los barcos generalmente se acercan al Glaciar Margerie para ver y escuchar el estruendo –como un gran trueno – de un enorme bloque de hielo desprendiéndose del glaciar y cayendo al mar. Otros sonidos memorables incluyen el burbujear de trozos de hielo del glaciar derritiéndose como Alka Seltzers en el agua salada de la bahía y los chillidos de miles de aves.
Juneau: La pintoresca capital de Alaska es una ciudad accesible solamente por avioneta o por barco pues no hay carreteras que atraviesen las montañas y el campo de hielo que la rodean. Las actividades disponibles son tan abundantes como los copos de nieve y el hielo en sus montañas e incluyen excursiones por tierra o por mar para ver el bello Glaciar Mendenhall, paseos en el funicular de Mount Roberts a unos pasos del muelle de cruceros para vistas de Juneau y su campo de hielo, vuelos en helicóptero para dar caminatas por glaciares, vuelos por avioneta de aterrizaje en agua para admirar fiordos y glaciares, y asados de salmón con música folclórica. Durante excursiones por Juneau y sus alrededores es importante mantener binoculares a mano y los ojos abiertos ya que con frecuencia se avistan osos –una vista inolvidable que hace nido perpetuo en el alma del afortunado viajero que la puede disfrutar.
Ketchikan: Este pintoresco pueblito construído en parte con zancos en el mar, es ideal para empaparse de la cultura de las gentes nativas de Alaska. Giras opcionales llevan al Saxman Native Village, una villa típica de los indios Tlingits de Alaska que cuenta con una casona ceremonial donde miembros de la tribu recibien a los visitantes con cantos y danzas típicas, y con un parque totémico con una de las colecciones más grandes de estos postes que relatan leyendas de las gentes nativas. En el Centro de Talla de la villa pudimos ver a escultores tallando postes totémicos y otras obras de arte.




























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