Artes y Letras

Las mujeres en el Surrealismo

 

Especial/El Nuevo Herald

El Museo de Arte Moderno de México (2012), el Musée National des Beaux-Arts de Quebec (2012) y Los Angeles County Museum of Art (2011) están presentando, una importante exhibición que lleva como subtítulo Las aventuras surrealistas de mujeres artistas en México y los Estados Unidos. Mucho se ha escrito (en pro y en contra) acerca de la participación femenina en el movimiento que André Breton le diera vida e impulso. Los enemigos del surrealismo gustan de señalar el elitismo masculino prevaleciente en los círculos surrealistas. Nada más lejos de la verdad, como lo prueban estas exposiciones o el número especial que Obliques (París, 1977), le dedicara a La Femme Surrealiste. La mujer siempre ha sido faro y guía del ideal surrealista no sólo de la belleza (hoy desestimada por quienes la manipulan con fines comerciales o peores), sino como medio de liberación. En ese sentido la exposición demuestra a las claras que las llamadas “aventuras” de esas mujeres abrieron caminos subversivos que muchos hombres no se atrevieron a transitar. Los ensayos que acompañan el libro-catálogo tales como Guiadas por lo invisible: la psique de las mujeres surrealistas de Salomon Grimberg, Eros y Tanatos: El legado del surrealismo en el arte feminista contemporáneo de María Elena Buszek, entre otros, ahondan en un tema que a la larga siempre será controversial.

Como se trata de una exposición de arte, la profusión de imágenes: óleos, esculturas, fotografías, construcciones, muchas pertenecientes a artistas poco conocidas, ayuda a comprender el aporte de las mujeres al surrealismo y al arte en general. Entre las artistas de más nombradía dos de ellas: Leonora Carrington y Remedios Varo (casada con Benjamín Peret), carenaron en México en fechas distintas llevadas por la debacle de la Segunda Guerra Mundial. Ambas mantuvieron una estrecha amistad y ambas exploraron el mundo del ocultismo, sobre todo el de la Alquimia. Otra aunque menos conocida, Alice Rahon, ocupa un espacio importante en la exposición. Alice Rahon estuvo casada con el pintor y etnólogo también surrealista, Wolfgang Paalen. En los Estados Unidos se destacan las pintoras Dorothea Tanning, Kay Sage, y la escultora Louise Bourgeois. La pintora y escultora Dorothea Tanning quien fuera la última compañera de Max Ernst, es autora de unas esculturas “blandas” llenas de erotismo. Kay Sage (casada con Ives Tanguy) realizó una obra muy personal que no ha llegado a ser aún plenamente apreciada. Louise Bourgeois realizó durante los años 1960 una serie de esculturas de un erotismo explícito lo cual la situaba al frente de los movimientos de liberación femenina que estaban cobrando fuerza durante esa época. Un caso aparte y abierto a debate es el de Frida Kahlo. Esta pintora nunca quiso ser incluida en ninguna de las muestras del grupo, ni quiso llamarse surrealista. En mi opinión no le faltaba razón. Su relación con André Breton fue, en el mejor de los casos, distante a pesar de que el poeta la tuvo –en tanto que pintora en buena estima.

Pero lo que más se destaca de esta muestra no son las artistas con las cuales tenemos más familiaridad. Abundan en la misma otras que constituyen en algunos casos, verdaderos descubrimientos. El número de fotógrafas impresiona por la variedad con que han capturado y manipulado la “realidad” a favor de una imaginación desbordante. Podemos mencionar a Lola Alvarez Bravo, a Lee Miller (que por años fuera la musa de Man Ray y de otros surrealistas), Francesca Woodman, o a Kathy Horna como ejemplos notables.

En pocas páginas no es posible abarcar un tema tan amplio y rico como la presencia de las mujeres en el Surrealismo. Ese tema tendría que incluir a las mujeres de otras partes del planeta. De todas formas lo que queda de la exposición es el libro que incluye desde ensayos hasta fichas biográficas que serán de gran utilidad para las próximas generaciones. Pero como nada es perfecto, quisiera subrayar aquí una ausencia inmerecida: la de Susana Wald. Me resulta difícil comprender cómo la presencia de esta pintora y escritora (esposa del gran “collagista” y poeta Ludwig Zeller) que reside en México, ha sido soslayada. La contribución al surrealismo de ambos siempre fue, y continúa siendo, esencial. Salvo esa ausencia notable, la exposición es un aporte al conocimiento de la participación de la mujer en un movimiento que aún persiste en dar señales de vitalidad. Ese aporte no se limita solo al surrealismo sino que también nos ilumina acerca del misterio y poesía de la mujer. • 

Carlos M. Luis es historiador de arte, escritor, curador y conferencista en galerías y museos.

La exposición ‘In Wonderland: Las aventuras surrealistas de mujeres artistas en México y los Estados Unidos’ se encuentra abierta (Hasta finales de enero), en el Museo de Arte Moderno de Ciudad México.

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