La Noche Vieja un urbanizador que construye un gran proyecto en Key Biscayne llamó a la oficina del alcalde Frank Caplan porque un camión de cemento no podía llegar a la isla. El hotel Ritz-Carlton tenía problemas para que recogieran su ropa de cama sucia para lavarla. En los anaqueles del supermercado Winn-Dixie los productos escaseaban. Y las dos gasolineras de la isla advirtieron que les quedaba poco combustible.
El tráfico comercial ha quedado efectivamente cortado, dijo Caplan. No podíamos recibir gasolina, alimentos.
Esas fueron las consecuencias de las restricciones de peso impuestas a los vehículos pesados que cruzan el puente que enlaza Key Biscayne con Virginia Key, un intento de solución del Condado Miami-Dade a finales de diciembre para hacer frente a la seria oxidación que sufren varias vigas de acero que soportan las carrileras hacia el oeste del puente Bear Cut.
Pero la solución no funcionó. En su lugar, provocó una escasez que ha afectado a todo, desde entrega de paquetes hasta camiones de mudanzas que no pueden llegar a Key Biscayne, según Caplan. El jueves ya tarde, el Condado decidió cerrar todas las carrileras hacia el oeste al tráfico vehicular, lo que causó dolores de cabeza para algunos que se dirigían al trabajo el viernes por la mañana.
El Departamento de Transporte de la Florida (FDOT) había hecho sonar la alarma durante los últimos seis meses de que el puente necesitaba reparaciones urgentes. El Departamento de Obras Públicas del Condado comenzó a inspeccionar el puente todos los meses, eliminando la grasa gruesa que recubre las vigas para determinar el estado real de la estructura, construida en 1944 y expuesta al agua salada.
En noviembre el Condado notificó a Key Biscayne del problema. En diciembre, las autoridades de Obras Públicas anunciaron en una reunión que el Condado, siguiendo las recomendaciones del FDOT, restringiría el peso de los vehículos y las carrileras para los vehículos pesados que se dirigieran al oeste.
Miami-Dade colocó señales indicando las restricciones de peso y delineadores de plástico color naranja, como los de las líneas expreso en la I-95, que dirigen los camiones a las carrileras con destino oeste.
Las restricciones entraron en vigor y rápidamente se probó que no funcionaban.
Para el jueves, la situación se hizo insostenible, afirmaron los administradores. A las 5 p.m., el Condado anunció que cerraría las carrileras hacia el oeste del puente esa misma noche, permitiendo que todo el tráfico, incluidos los vehículos pesados, viajaran por las dos carrileras con destino este. Se configuraría una carrilera para el tráfico hacia Key Biscayne y otra para el tráfico hacia tierra firme. A las 11 p.m. se cerraron las carrileras con destino oeste.
El viernes por la mañana, las nuevas normas confundieron a los turistas que usan las populares ciclovías. El tráfico vehicular era lento pero no había un gran embotellamiento, aunque autoridades de la Villa y del Condado advirtieron que la congestión empeoraría el lunes, cuando las escuelas reanudan las clases.
Por ahora, nadie puede decir cuánto durará el cierre de las carrileras. El Condado, que ha contratado a un asesor externo para revisar la amplitud de los daños y proponer reparaciones, todavía trata de controlar el problema, dijo Kathleen Woods-Richardson, directora de Obras Públicas y Administración de Desperdicios.





























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