Santiago de Chile -- El Gobierno chileno aseguró el sábado que en la región sureña de La Araucanía operan “organizaciones terroristas” y no descartó tomar nuevas medidas tras el incendio intencionado que este viernes causó la muerte de un matrimonio y por el que varios sectores han pedido declarar el estado de excepción.
“Tenemos que tener muy claro que enfrentamos a un enemigo fuerte, poderoso, organizado, en la zona de La Araucanía. Enfrentamos a organizaciones terroristas”, manifestó el ministro del Interior, Andrés Chadwick, en una declaración en el Palacio de la Moneda.
“El Gobierno va a hacer uso de todas las acciones y medidas que la ley y el Estado de derecho nos brinde para combatir a las organizaciones terroristas”, añadió Chadwick, que dijo que no se va a renunciar a “ninguna acción que la ley pueda brindar”.
El ministro recordó las siete medidas anunciadas ayer para perseguir estos delitos, incluida la aplicación de la ley antiterrorista, y precisó que harán uso de otras medidas “de acuerdo a las circunstancias y a las condiciones” que se observen día a día.
La principal acción demandada por parlamentarios oficialistas y empresarios de la zona, que amenazan con tomarse la justicia por su mano, es aplicar un estado de excepción o de emergencia, al que de momento el Gobierno ha evitado recurrir tras el ataque del viernes.
En él, una veintena de encapuchados dispararon y prendieron fuego a una vivienda patronal situada en una zona rural, lo que causó la muerte de un empresario agrícola de ascendencia suiza, Werner Luchsinger, de 75 años, y su mujer, Vivian MacKay, de 69.
Carabineros detuvo por estos hechos a un hombre mapuche de 26 años que se desempeñaba como machi, curandero de esa etnia.
En los allanamientos realizados para hallar a otros posibles implicados, la policía detuvo a otra machi por tener en su poder un arma no registrada.
El ataque es el más grave ocurrido en el conflicto permanente que desde la década de los noventa enfrenta a la principal etnia indígena del país, en su demanda por recuperar tierras que consideran ancestrales, con empresarios agrícolas y forestales en esa región.
Muchos de ellos, como el propio Luchsinger, son descendientes de colonos llegados a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, a los que el Estado chileno entregó tierras para poblar y hacer productivas vastas zonas del sur del país.
Los últimos Gobiernos intentaron responder a las demandas indígenas con la compra de tierras y su entrega a comunidades mapuches.






























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